Elegir la muerte

¿Hacia dónde vamos? Hay algo que no funciona nada bien en nuestra forma de pensar y actuar, en la cultura que domina nuestra forma de vida.  Es una especie de determinación morbosa en no querer cambiar de rumbo, aun a sabiendas de lo increíblemente desastroso que eso puede resultar. Elegimos la muerte de la civilización como opción de futuro porque no estamos dispuestos a renunciar a los excesos del presente.


La gráfica de arriba es un esquema simplificado de la involución o colapso de nuestra civilización según la conocida como Teoría de Olduvai, formulada en 1989 por el ingeniero estadounidense Richard C. Duncan. La curva representa la evolución de lo que se define como "Calidad de Vida Material" (CVM), un parámetro que relaciona la producción y uso de fuentes energéticas con el crecimiento de la población mundial. En esencia lo que viene a explicar es que, conforme se agoten la fuentes de energía de alto rendimiento y fácilmente extraíbles (básicamente los combustibles fósiles como el petróleo), será materialmente imposible mantener una civilización industrial y avanzada como la nuestra, con lo que el regreso a una fase no industrial (donde nuestro modo de vida involucionará drásticamente) será inevitable. Todo y que esta teoría es discutible, resulta muy ilustrativa a la hora de entender lo insostenible del actual modelo económico y productivo, que invariablemente no podrá mantenerse en sus actuales características de forma indefinida (Fuente: spanishprisoner.net). 

La Gran Agonía

En los años 30 del pasado siglo fue la Gran Depresión, que terminó desembocando en la Segunda Guerra Mundial. En 2008 dio comienzo la llamada Gran Recesión, que nos ha llevado a los convulsos tiempos actuales. Pero ambas seguramente palidecerán ante la Gran Agonía, el colapso civilizatorio al que nos podría abocar el Cambio Climático y el generalizado deterioro medioambiental global que lo acompaña.


La contaminación causa más muertes prematuras que los conflictos armados @deunvistazo en @efeverde / Infografía ambiental /La contaminación y la degradación del medioambiente causan la muerte prematura de 12,6 millones de personas al año, cifra 234 veces superior a la que provocan los conflictos armados,según un informe de la ONU. Contiene cifras y datos del informe.

Prisioneros de la Tecnosfera

En su inmensa mayoría los seres humanos de hoy día vivimos en una nueva esfera de la existencia conocida como Tecnosfera. Y, contrariamente a lo que podríamos pensar, no controlamos dicha esfera, sino que es ella más bien la que nos controla a nosotros. Somos sus prisioneros y eso podría condenarnos.


Esta imagen es una reconstrucción a escala global de cómo se ve nuestro mundo desde el espacio cuando es de noche.
En seguida saltan a la vista las vastas áreas iluminadas artificialmente, coincidiendo con las regiones más densamente
pobladas. La iluminación eléctrica es un fenómeno realmente reciente, pues existe desde hace algo menos de 150 años.
No obstante en las últimas décadas ha experimentado una expansión exponencial, alterando drásticamente la faz de
nuestro mundo.    

El juego ártico. Geopolítica y Cambio Climático

Las aguas heladas del Ártico pueden convertirse, a causa del deshielo provocado por el Cambio Climático, en una de las "zonas calientes" del planeta en un futuro próximo. El Ártico será el escenario donde confluirán los intereses y conflictos de las grandes potencias en materia económica, comercial, militar y estratégica.


Disminución del volumen de hielo 1990 / 2016
Las dos fotografías de arriba muestran claramente la notable reducción de la capa de hielo ártica acaecida a lo largo de los últimos 25 años. Lo más llamativo de todo no es la menor extensión de los hielos antes de la llegada del invierno, si no el hecho de que el llamado "hielo viejo" (aquel que pervive sin derretirse un verano tras otro durante diez o más años) prácticamente ha desaparecido de todo el Ártico en apenas un cuarto de siglo. Esto implica que el hielo restante se crea y derrite con el cambio de estaciones, lo cual hace que la banquisa sea más delgada y quebradiza y, por ello, más practicable para la navegación (Fuente: National Geographic). 

El desierto que viene

La desertificación es sin duda una de las mayores amenazas, si no la mayor, que se cierne sobre España. Frente a su avance casi cualquier otro problema que podamos imaginar palidece como algo menor, pero poco parece que se esté haciendo para impedirlo.

 
El mapa de arriba muestra las regiones con mayor riesgo de desertificación en España. Como se puede comprobar, la práctica totalidad del centro y sur peninsulares se encuetran bajo un riesgo de medio a muy alto y sólo la cornisa cantábrica y la región pirenaica se salvan a medias de esta amenaza. La estimación se realizó hace diez años, por lo que es de imaginar que el riesgo en muchas de estas zonas no ha hecho si no que aumentar. 

Ganadería insostenible

Son cada vez más los estudios e informes que advierten de la insostenibilidad de la actual industria del ganado vacuno para carne, una actividad en extremo contaminante, antieconómica y que derrocha ingentes cantidades de energía.


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Esta infografía muestra las principales variables relacionadas con las tres cabañas ganaderas más importantes del mundo (bovino, porcino y aviar) en 2012. Resulta llamativo el hecho de que, a pesar de que la producción de carne de vacuno es visiblemente inferior a las otras dos, sus necesidades son marcadamente superiores. Baste de ejemplo reseñar que, para producir un kilogramo de carne de ternera, se precisa más del doble de cantidad de alimento que para producir un kilogramo de carne de cerdo. Asimismo también resulta destacable el llamado "tiempo de producción", que es la edad a la que de media el animal alcanza el peso de sacrificio, cinco veces superior en los bovinos que en los porcinos y hasta 15 veces más al compararlo con el de las aves de corral (Fuente: Gestión ambiental).  

Nuestros montes hipotecados

Sucesos como el incendio forestal que este fin de semana ha asediado el Parque Nacional de Doñana, ponen en evidencia las nefastas políticas medioambientales emprendidas por las administraciones autonómicas y estatal. Es la voluntad de ver nuestros montes hipotecados.


Resultado de imagen de incendio doñana ultima hora      Se veía venir. Ni olas de calor, ni inoportunas rachas de viento que se levantan en el peor momento, ni la acción aislada de algún que otro pirómano energúmeno, ni nada que pueda deberse al desafortunado azar. Si estos días ha faltado bien poco, y todavía no se puede decir que el peligro ha desaparecido del todo, para que una de las reservas naturales más extraordinarias de Europa haya quedado asolada por el fuego, esto es responsabilidad casi exclusiva de los representantes políticos de turno y de los gestores que han sido nombrados por éstos. Basta de excusas peregrinas y de desviar la atención hacia otras cuestiones que nada tienen que ver. Si se invierte en el monte, y en el personal dedicado a conservarlo, estas cosas no pasan o por lo menos no lo hacen tan a menudo. Ha tenido que ocurrir en Doñana, un paraje emblemático, para que el foco de atención se centrara en un problema que afecta a la totalidad de nuestros espacios naturales.

La energía más cara, y subvencionada, del mundo

A menudo se nos insiste que, en comparación con el resto, la energía nuclear sigue presentando numerosas ventajas. Dicen que a pesar de todo es segura, limpia y barata ¿Será eso cierto?

 

El presente gráfico presenta la evolución de las subvenciones públicas recibidas (medidas en millones de dólares US) por las distintas industrias energéticas en el periodo 1974-2014. Llama especialmente la atención la franja morada, que en este caso corresponde a la energía nuclear. Los datos muestran que dicha industria es, con diferencia, la que más ayudas ha recibido, muy especialmente durante las décadas de los 70, 80 y 90 del pasado siglo (Fuente: sciencedirect.com).

Hacia la era del post crecimiento

El actual modelo económico y civilizatorio, basado en el crecimiento indefinido y la explotación sin medida de recursos naturales finitos, sin tener en cuenta asimismo el impacto medioambiental a escala global, está en vías de agotarse. Frente a dicho modelo, ya desfasado, se anuncia la llegada de la era del post crecimiento.


Arriba imagen de un caracol, símbolo del movimiento
decrecentista. La "lógica del caracol", de ir despacio,
es una alegoría de la filosofía del Decrecimiento. 
      Se puede vivir en una casa enorme, tan inmensa incluso que te puede llevar mucho tiempo conocer todos sus rincones y recovecos. Esto te puede inducir a pensar que podrías llenarla sin problemas de todo tipo de cosas y dar cabida en ella a cuanta gente quisieras. Tú y los demás os podéis permitir el lujo incluso de ser un tanto indolentes, haciendo un mal uso de sus espacios e instalaciones, no tomándoos la molestia en limpiar lo que ensuciáis y sin detenerse a realizar un adecuado mantenimiento o las debidas reparaciones de aquello que se ha venido estropeando por el paso del tiempo o una mala utilización. Qué más da si vivís en una mansión gigantesca. Si una habitación ha quedado inservible, siempre se puede ocupar cualquier otra que todavía permanezca vacía. El problema es que cada vez sois más viviendo bajo el mismo techo, nadie se preocupa de arreglar nada ni de retirar la porquería que se empieza a amontonar por los rincones y la vivienda, por enorme que sea, comienza a mostrar signos de un más que evidente deterioro. Cualquiera con un mínimo de sentido común haría bien en pensar que sois unos irresponsables, hasta incluso unos auténticos descerebrados, por echar a perder tan magnífico hogar por culpa de la desidia, la falta de previsión y un comportamiento más que discutible. Porque llegará el momento en que la mansión se volverá por completo inhabitable, o cuanto menos de lo atestada, sucia y ruinosa que estará ya no resultará en absoluto un lugar agradable para vivir.

Políticas, y políticos, suicidas

Un reciente estudio pone en evidencia los terribles estragos económicos que, en la mayor parte de países, puede generar el calentamiento del clima a lo largo del presente siglo ¿Qué están haciendo nuestros dirigentes? A la luz de las últimas tendencias queda claro que empecinarse en políticas suicidas.

   
cambio-climatico-pib-por-paises
El presente mapa muestra como crecerá, o decrecerá, el PIB de cada país en función de los efectos previstos del calentamiento del clima a lo largo del siglo XXI. En rojo más o menos intenso se muestran las naciones que se empobrecerán a causa de estos cambios, en azul las que previsiblemente se enriquecerían. Obsérvese que España no estaría, ni muchos menos, entre las beneficiadas (Fuente: Nature).  

La fascinante historia del hombre que le paró los pies al desierto

Yacouba Sawadogo es un humilde campesino de la región del Sahel que logró una hazaña asombrosa. Rescatando una antigua técnica, y con grandes dosis de tenacidad e ingenio, logró recuperar más de tres millones de hectáreas de las garras del desierto y convertirlas en terrenos fértiles y boscosos.


La increíble historia de Yacouba Sawadogo, el hombre que detuvo el avance del desierto
En la foto Yacouba Sawadogo.
      En la década de los años 70 del pasado siglo el Sahel, un cinturón árido que se encuentra justo al sur del desierto del Sahara, se enfrentaba a una crisis sin precedentes. La desertización avanzaba imparable y las arenas devoraban todo lo que encontraban a su paso, bosques, campos de cultivo y aldeas. Detener la invasión del desierto parecía una tarea imposible ¿Qué podían los hombres, sin lugar a dudas en parte responsables del proceso, frente al todopoderoso Sahara? Pero había un humilde campesino de las regiones más amenazadas de Burkina Faso que pensaba diferente, que creía posible frenar el avance del desierto. Muchos lo tomaron por un loco o incluso por un pobre idiota que no tenía la menor idea de lo que se hacía, pero Yacouba Sawadogo les demostraría que estaban equivocados, que los necios eran en realidad otros ¿Cómo lo logró?

La sanidad pública y las mantarrayas

¿Qué tiene que ver la sanidad pública con las mantarrayas? Por extraño que resulte la supervivencia de las segundas está amenazada por las deficiencias de la primera en China. Veamos por qué.


Resultado de imagen de mantarraya pesca      El pasado 22 de abril se celebró el denominado Día de la Tierra, uno de esos eventos puestos en marcha para concienciarnos de la precaria situación en la que se encuentran muchos espacios naturales en todo el planeta, así como para que seamos conscientes de las gravísimas amenazas medioambientales a las que hace frente nuestra sociedad. Cómo no las distintas cadenas de televisión dedicaron sus espacios diarios a hablarnos de ello, algunas mucho más que otras. Así fue que pude ver en un determinado canal un interesante documental titulado Racing extinction, en el que se nos hablaba acerca de la Sexta Gran Extinción en Masa, un suceso realmente catastrófico que está teniendo lugar delante de nuestras narices. En el pasado ya hubo otras cinco grandes extinciones, la más conocida de todas por el gran público la que acabó con los dinosaurios hace unos 65 millones de años, provocada casi con total seguridad por el impacto de un gran asteroide. Sin embargo el actual proceso de extinción acelerada de numerosas especies que padecemos se debe únicamente al impacto que los seres humanos tenemos en el entorno. La deforestación, la pesca excesiva que esquilma los caladeros, las actividades extractivas e industriales que contaminan o destruyen entornos, el uso de más y más superficie para el cultivo y la cría de ganado, el vertido a la atmósfera de toneladas y toneladas de gases de efecto invernadero, la superpoblación... Vivimos en un planeta humano, donde nuestra creciente presencia e insaciable demanda de recursos lo domina absolutamente todo. No en balde a este periodo de la Historia de la Vida en la Tierra ciertos expertos ya lo denominan el Antropocenola Edad del Ser Humano.

Mártires medioambientales

El reciente asesinato de la líder indígena hondureña Berta Cáceres pone de relieve la existencia de un colectivo generalmente ignorado, el de los mártires medioambientales.


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En la imagen Berta Cáceres, activista medioambiental y líder indígena
asesinada el pasado 6 de marzo.
     El perfil casi siempre suele ser el mismo. Líder campesino, sindical o indígena de un país en vías de desarrollo que se enfrenta a las autoridades, generalmente corruptas, locales o estatales y al poder de una o varias trasnacionales por defender los derechos de su comunidad y la tierra en la que ésta vive. Muchas veces y sin ser plenamente conscientes de ello su lucha, que lo es por preservar el modo de vida tradicional de su gente, se convierte en una batalla por la defensa del entorno natural en el que estas comunidades viven y del que dependen por completo. El arraigo a la tierra y a todo lo que en ella habita, parte intrínseca de su carácter y sus tradiciones culturales, se transforma entonces en un activismo medioambiental beligerante, lo cual les coloca en el punto de mira de esos poderes codiciosos que tan sólo ansían apropiarse de ese territorio para explotarlo y consumirlo. La historia se repite y normalmente acaba siempre de la misma manera. Unos sicarios cualesquiera son los encargados de realizar el trabajo sucio, de ejecutar la orden indirecta de eliminación, dictada con discreción en algún importante y alejado despacho. Crímenes destinados a infundir terror y acallar protestas para que la maquinaria de la devastación continúe imparable devorándolo todo. Crímenes como los asesinatos del histórico sindicalista y activista medioambiental brasileño Chico Mendes (22 de diciembre de 1988) o el muchísimo más reciente de Berta Cáceres, líder indígena tiroteada en su casa mientras dormía el pasado 6 de marzo por oponerse al megaproyecto hidroeléctrico de Agua Zarca, que tienen previsto llevar a cabo el gobierno hondureño y las compañías Sinohydro Corporation Limited (de capital chino) y Voith Hydro Holding GmbH & Co. (de capital alemán).

Geoingeniería frente al cambio climático. A grandes males, peores remedios

Ante la inminente amenaza del cambio climático no son pocos los expertos que proponen aplicar soluciones de geoingeniería. Pero jugar a ser Dios modificando el clima podría llegar a ser un pésimo remedio de nefastas consecuencias.


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Arriba esquema de un sistema para reducir la cantidad de radiación solar
que alcanza la superficie terrestre, basado en lo que ocurre cuando un
volcán entra en erupción. Básicamente consiste en esparcir por la atmósfera
aerosoles que formarían una capa en altura que reflejaría parte de los
rayos solares (Fuente: etcgroup). 
       Una vez más los líderes mundiales se reúnen, en esta ocasión en París, en la que se ha venido a denominar la cumbre del COP21 para evaluar la líneas de acción frente a las amenazas del calentamiento global y el cambio climático. Nuevamente, y entre medidas de seguridad draconianas con motivo de los recientes atentados en la capital gala, asistimos a la típica congregación de dirigentes en la que se lanzan todo tipo de declaraciones de buenas intenciones, se anuncian compromisos no vinculantes (es decir, que no son de obligado cumplimiento) y se habla de la urgente necesidad de actuar, de reducir emisiones de gases de efecto invernadero, sin que se llegue a aclarar exactamente cómo llegarán las naciones a semejante compromiso. A saber, lo de siempre. Jefes de Estado y demás se harán la foto y tratarán de convencernos de que andan muy preocupados por el asunto. Pero difícilmente veremos consensuar una hoja de ruta seria, meticulosa y, sobre todo, obligatoria que nos indique la forma de evitar una calentamiento catastrófico por encima de los 2ºC.
No voy a extenderme hablando aquí de las numerosas evidencias que prueban que estamos inmersos en un proceso de alteración climática provocado por la actividad humana, para eso ya tenemos el consenso de los innumerables estudios realizados al respecto por los científicos del clima. Hablaremos de las reacciones al respecto por parte del establishment y los sectores sociales ligados al mismo, que suelen ser de tres tipos. La primera ya la hemos mencionado y es la que hemos visto por enésima vez en París, reconocer el problema, hablar mucho y no hacer nada. Así la cuenta atrás para el desastre continúa como quien no quiere la cosa. La segunda es negar la evidencia, no hay cambio climático porque todo es un montaje perpetrado por ecologistas y políticos de izquierdas, que conspiran para acabar con las libertades propias del sistema capitalista. La tercera, en la que me voy a centrar especialmente porque en realidad es la más preocupante, es la de pretender aplicar soluciones tecnológicas de control del clima a escala global para paliar los efectos del calentamiento, lo que se conoce como geoingeniería.

Minería urbana. La solución sostenible

En un mundo donde cada vez resulta más complicado dar con recursos naturales para satisfacer una demanda creciente, se hace necesario encontrar una solución sostenible a largo plazo. La minería urbana lleva la filosofía del reciclaje a su máxima expresión, al considerar nuestras ciudades (y cuanto hay en ellas) como valiosas fuentes de recursos.


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Los teléfonos móviles, por ejemplo, contienen
cantidades apreciables de elementos valiosos
como oro o "tierras raras". Convenientemente
reciclados pueden reaprovecharse sin problemas. 
        Una mina de cobre, estaño, hierro u oro, metales imprescindibles en nuestro mundo moderno, pues casi cualquier cosa que nos rodea los contiene. Una fuente de las llamadas "tierras raras", elementos no especialmente abundantes como el neodimio, el cerio, el lantano, el europio o el disprosio, que hoy día tienen numerosas aplicaciones tecnológicas (desde la fabricación de imanes de todo tipo, pasando por lámparas de descarga, hasta circuitos integrados). Incluso depósitos de carbón o petróleo, necesarios para la producción de plásticos y gran variedad de productos químicos. Cualquier emplazamiento del que se pueda extraer cualquiera de los recursos citados, o algún otro de gran interés, es sin duda increíblemente valioso y gobiernos y grandes corporaciones pugnarán por poder explotarlo. En el mundo de hoy los grandes proyectos extractivos, que a menudo redundan en impactos ambientales especialmente graves y afectan a las poblaciones locales, son fuente de controversia e incluso de conflicto allí donde se instalan. La fuerte oposición de los lugareños ante los proyectos de prospección petrolífera en aguas del archipiélago canario, en zonas costeras de las península del Peloponeso (Grecia) ante la inminente apertura de una gran mina de cobre o la resistencia de las comunidades indígenas de Alberta (Canadá) para así impedir la expansión de la minería de arenas asfálticas, son sólo algunos ejemplos de la clase de conflictos que genera esta implacable lucha global por el control de los recursos naturales. Ante este problema, ¿existe una solución que resulte sostenible a largo plazo y que además no sea fuente de rechazo? Es ahí donde entra un nuevo concepto que lleva la idea del reciclaje mucho más allá, el de la llamada minería urbana.