¿Hacia dónde vamos? Hay algo que no funciona nada bien en nuestra forma de pensar y actuar, en la cultura que domina nuestra forma de vida. Es una especie de determinación morbosa en no querer cambiar de rumbo, aun a sabiendas de lo increíblemente desastroso que eso puede resultar. Elegimos la muerte de la civilización como opción de futuro porque no estamos dispuestos a renunciar a los excesos del presente.
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La gráfica de arriba es un esquema simplificado de la involución o colapso de nuestra civilización según la conocida como Teoría de Olduvai, formulada en 1989 por el ingeniero estadounidense Richard C. Duncan. La curva representa la evolución de lo que se define como "Calidad de Vida Material" (CVM), un parámetro que relaciona la producción y uso de fuentes energéticas con el crecimiento de la población mundial. En esencia lo que viene a explicar es que, conforme se agoten la fuentes de energía de alto rendimiento y fácilmente extraíbles (básicamente los combustibles fósiles como el petróleo), será materialmente imposible mantener una civilización industrial y avanzada como la nuestra, con lo que el regreso a una fase no industrial (donde nuestro modo de vida involucionará drásticamente) será inevitable. Todo y que esta teoría es discutible, resulta muy ilustrativa a la hora de entender lo insostenible del actual modelo económico y productivo, que invariablemente no podrá mantenerse en sus actuales características de forma indefinida (Fuente: spanishprisoner.net). |





