De teorías de la conspiración y virus de laboratorio

El escenario de la actual pandemia es el caldo de cultivo perfecto para todo tipo de negacionismos y teorías de la conspiración. Sin embargo, a poco se aplique la lógica más básica, es fácil comprobar cómo muchas de estas teorías apenas sí tienen recorrido.


Arriba representación esquemática del ciclo de infección del SARS-CoV-2. Desde el punto de
vista del combate contra la enfermedad, la parte más importante del proceso es el momento
en el que el virus penetra en la célula vía dos proteínas de membrana que "le abren el paso"
(identificadas como TMPRSS2 y ACE2). Bloqueando esta fase inicial el virus no puede infectar
a las células y, por tanto, queda a merced del sistema inmunológico, que procede a su
eliminación. Fuente: microBIO

El mundo necesita a los virus

A pesar de su nefasta fama como agentes portadores de enfermedades, el mundo necesita a los virus. He aquí un ejemplo concreto de su crucial importancia para la vida en la Tierra.


Malos tiempos para la Ciencia... pero no en todas partes

El nivel de inversión en I+D+i, así como la independencia de los proyectos de investigación con respecto a los distintos gobiernos o vientos ideológicos de turno, son un muy buen indicativo de la apuesta que una determinada sociedad hace por su futuro. En función de esto bien podemos afirmar que no corren buenos tiempos para la Ciencia en algunos lugares, aunque por fortuna no en todos.

Arriba desglose del gasto realmente ejecutado en investigación y desarrollo por los distintos gobiernos españoles desde el año 2000 a la actualidad. Los datos se reflejan según porcentaje del PIB nacional con respecto a cada año.












   
      La deprimente gráfica de más arriba ha sido extraída del más que recomendable artículo publicado en The Conversation I+D+i: Quo vadis España?, escrito por el economista José Ignacio Ruiz ¿Qué nos muestra? Básicamente y por decirlo sin rodeos que, en lo referente a investigación y desarrollo, llevamos casi dos décadas perdidas en España ¿Hemos oído hablar algo sobre esto? Durante estos días andamos muy preocupados con eso de que al final habrá repetición electoral, amén de otras tantas cuestiones previamente seleccionadas por los principales medios de persuasión, que son los que al final marcan la pauta de lo que debe importarnos y preocuparnos y lo que no. Cataluña, los inmigrantes, la situación económica, algún que otro crimen escabroso que hace las delicias del periodismo sensacionalista basura y que ha sido perpetrado por algún personaje al que todos debemos odiar muchísimo...

Fantasías de ciencia-ficción en los medios

Los principales medios de comunicación adolecen demasiado a menudo del rigor necesario para informar acerca de determinadas investigaciones científicas. Es ahí donde nos encontramos con titulares sensacionalistas que nada tienen que ver con los estudios reales y que más bien parecen anuncios de fantasías más propias de la ciencia-ficción.


Según los principios de la termodinámica un sistema físico (como el esquema de la figura de la izquierda) tiende a
evolucionar hacia un estado más desordenado o de menor energía (como el esquema de la figura de la derecha)
de manera espontánea e irreversible. Teóricamente, y sólo teóricamente, se podría diseñar un sistema físico capaz
de revertir exactamente a sus condiciones termodinámicas iniciales. Sin embargo tales aproximaciones no son posibles
para los sistemas macroscópicos del mundo que nos rodea. 


      La noticia saltaba hace unos días y diferentes medios se hacían eco de ella. Así que, para ponernos en situación, aquí viene una relación de algunos titulares:

Desmontando disparates pseudocientíficos ¿Los dinosaurios nunca existieron?

¿Es cierto eso de que los dinosaurios nunca existieron? Según ciertos vídeos y blogs que pueblan Internet estas archifamosas criaturas prehistóricas bien podrían ser una invención. Pero resulta relativamente sencillo desmontar los argumentos pseudocientíficos de quienes defienden tales disparates.



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A menudo la imagen popular que se tiene de los dinosaurios no se corresponde con el aspecto real que, muy probablemente, debieron de tener. Un ejemplo claro es la familia de los dromeosáuridos, también conocidos vulgarmente como "raptores", a menudo representados como depredadores extremadamente feroces e implacables. Como se puede ver en la ilustración, hoy sabemos que estas criaturas estaban emplumadas y guardaban un gran parecido con las aves, pues están estrechamente emparentadas con ellas. Incluso el famosísimo y cinematográfico Velociraptor resulta decepcionante, pues era un animal mucho más pequeño de lo que imaginamos. En cierto modo el monstruo popularizado por Hollywood respondería a otra especie, el Utahraptor, si bien pudiera ser que las estimaciones iniciales de su tamaño (extrapoladas de restos incompletos) sean algo exageradas (Fuente: Wikipedia).  

La inconcebibles escalas del Universo. Segunda parte: el Tiempo

La mente humana no está preparada para abarcar las inconcebibles escalas del Universo. Éste es un ejercicio destinado a que nos hagamos una idea aproximada de nuestra increíble insignificancia.

 
Esta infografía muestra lo que se conoce como "calendario cósmico", tal y como lo elaboró en su día el eminente astrofísico y divulgador Carl Sagan. Como vemos comprime toda la historia del Universo en un sólo año y, desde esta perspectiva, comprobamos que la mayor parte de los acontecimientos que consideramos relevantes, como la evolución de la vida sobre la Tierra hasta las formas más complejas y la aparición de los humanos modernos, se agolpan en las últimas fechas de dicho calendario. Esto se hace extensible de forma mucho más acusada en referencia a los acontecimientos históricos de nuestra civilización, que trascurren en los últimos segundos del último minuto antes de la medianoche de fin de año.

Las incocebibles escalas del Universo. Primera parte: el Espacio

La mente humana no está preparada para abarcar las inconcebibles escalas del Universo. Éste es un ejercicio destinado a que nos hagamos una idea aproximada de nuestra increíble insignificancia.


https://youtu.be/CVggtqgOcdo
Ésta es la clásica imagen del Sistema Solar a la que estamos todos acostumbrados, seguramente la que podría aparecer en cualquier libro de texto de Primaria o Secundaria. Sin embargo esta representación tiene tanto que ver con la realidad como los cuentos infantiles sobre hadas, gnomos y otros seres mágicos. A decir verdad, si tuviéramos que representar a escala todos estos objetos tal y como son y según sus distancias respectivas, resultaría imposible reproducirlos en esta página.  

Algunos virus buenos

Todo el mundo asocia la palabra "virus" a múltiples enfermedades, algunas de ellas terribles e incluso mortales. Consideramos que estas entidades microscópicas son una amenaza que debemos combatir, sin embargo algunos virus son beneficiosos o incluso imprescindibles para la vida. Ésta es la historia de algunos virus buenos.


       En el sentido figurado de la palabra, en la Naturaleza nada es blanco o negro, sino que todo está repleto de zonas grises. Por emplear otro símil no existen los héroes y villanos en el mundo natural ya que, dependiendo de la perspectiva, un mismo organismo puede ser o una cosa o la otra. Sin embargo muchos podrán pensar, por ejemplo, que los virus son los grandes súper villanos de la Naturaleza, unos bichitos cuasi diabólicos que sólo existen para amargarnos la existencia, a nosotros y a cualquier otro organismo vivo. Después de todo ahí tenemos enfermedades como la gripe, el sarampión, las distintas clases de herpes, la afortunadamente erradicada viruela o incluso otras mucho más graves como la hepatitis C, la rabia, el infame VIH (responsable de esa enfermedad que todos conocemos como SIDA y que tantos estragos ha causado) o el mortífero ébola, que copó titulares hace un par de años al expandirse por el África occidental. Los virus también causan estragos entre el ganado doméstico, como es el caso de la temible peste porcina o la glosopeda o fiebre aftosa (que afecta sobre todo a los bovinos), así como entre la fauna salvaje, como por ejemplo la mixomatosis, que en el pasado diezmó las poblaciones de conejos en la Península Ibérica (siendo en parte culpable también del declive de su principal depredador, el lince ibérico, hoy en grave peligro de extinción). Y es que ni tan siquiera la agricultura se libra, ya que los llamados virus mosaico (así denominados por la forma de las lesiones que provocan en las hojas de las plantas) constituyen un problema persistente en los cultivos intensivos en invernadero tales como tomate, pimiento, pepino o tabaco.

La idiotez del coche eléctrico


     En el siguiente vídeo Álvaro Sauras, director técnico de Autofácil, nos da una explicación bastante convincente acerca de por qué las grandes compañías automovilísticas no han introducido todavía modelos enteramente eléctricos en el mercado ¿Problemas de diseño insalvables y limitaciones técnicas? ¿La tecnología no ha avanzado lo suficiente como para que el producto sea competitivo? Más bien no si hacemos caso a lo que nos cuenta Álvaro Sauras. Tal vez haya otros intereses en juego, en el vídeo se explica con la suficiente claridad como para que cualquiera pueda entenderlo sin necesidad de ser un entendido del mundo del motor.


 

World Trade Center ¿Una demolición controlada?

Las conclusiones que expongo a continuación, todo y que bien podrían encajar dentro de un típica teoría de la conspiración, proceden de informes realizados por expertos en base a hechos documentados y científicamente contrastados ¿Qué vienen a decir? Pues que el colapso de los edificios del World Trade Center la fatídica fecha del 11 de septiembre de 2001, pudo deberse a una demolición controlada efectuada mediante explosivos.


Monografias.com
Esta instantánea recoge los instantes previos al hundimiento
de la Torre Sur. Aparece resaltado el detalle de unas extrañas
nubes de polvo surgiendo desde un nivel inferior al lugar del
impacto del avión. Curiosamente guardan similitud con las
explosiones controladas que se efectúan en la demolición de
un edificio (Fuente: archivos de la NBC en monografias.com).
     Recientemente se ha conmemorado el 15 aniversario de lo que todos conocemos como 11-S, el atentado contra el World Trade Center (a partir de ahora WTC) de la ciudad de Nueva York, considerado el mayor y más espectacular ataque terrorista de la Historia. Todos hemos visto miles de veces aquellas sobrecogedoras imágenes que recorrieron el mundo y nos mantuvieron pegados a los televisores durante horas para tratar de discernir qué estaba ocurriendo en medio de tanta confusión. Los 767 impactando contra las torres, los enormes boquetes y los incendios que provocaron, las impresionantes nubes de humo negro elevándose sobre el paisaje de Manhattan, el sobrecogedor momento del desplome de los edificios, las inmensas y terroríficas nubes de polvo gris devorándolo todo a su paso, el pánico y el desconcierto de quienes vivieron el suceso, el caos, los heridos, los muertos... Asimismo también sabemos de la explicación oficial de los hechos. Miembros de la organización terrorista Al Qaeda secuestraron y tomaron el control de los aviones que posteriormente estrellaron contra las torres Norte y Sur del WTC (así como el que supuestamente se estrelló también contra el Pentágono en Washington, hecho en el que no nos centraremos), lo que desencadenó la fatídica secuencia de acontecimientos que concluyó en la ya sobradamente conocida catástrofe.

La desconocida historia del cebro ibérico

No es un hecho muy conocido que, hasta hace unos cuatrocientos años, una especie de équido salvaje propia de la Edad de Hielo sobrevivió en la Península Ibérica. Ésta es la desconocida historia del cebro, o encebro, ibérico.


Esta pintura rupestre procede de la cueva de Ekain (Guipúzcoa) y en ella
aparece representada la figura de un asno o caballo salvaje de color
pardo-rojizo con rayas oscuras en extremidades y cuello. Es posible que
se trate de una representación del cebro ibérico.
       ¿Quién no conoce a las cebras africanas? Los llamativos caballos a rayas blancas y negras, por lo general corpulentos y de baja talla, son una de las figuras icónicas de la fauna de este continente. Existen tres especies de équidos a los que indistintamente llamamos "cebras", la común (Equus quagga), la de montaña (Equus zebra) y la de Grevy (Equus grevyi). La primera es todavía un animal relativamente frecuente en las grandes llanuras africanas, mientras que las poblaciones de las otras dos especies se encuentran en una situación bastante más preocupante. Es tentador pensar que estos tres équidos, por el simple hecho de lucir un vistoso pelaje rayado y estar confinados en África, están muy estrechamente emparentados entre sí, o lo están más que con los caballos y asnos salvajes de otras partes del mundo. Sin embargo estudios genéticos demuestran que esto no es cierto. La cebra común y la de Grevy son especies hermanas, pero no guardan relación alguna con la de montaña, pariente mucho más cercana de nuestros caballos. El pelaje listado (a rayas) parece un carácter basal propio de todas las especies de équidos, solo que mientras unas han tendido a enmascararlo, en el caso de las cebras ha quedado muy reforzado. Esto lo sabemos porque en el pasado existieron otras especies equinas que podían exhibir rayas y algunas no vivieron en África. Más concretamente estamos hablando del desconocido cebro ibérico, o encebro, un animal que sobrevivió en nuestros montes probablemente hasta principios del siglo XVII. Durante mucho tiempo su historia quedó relegada al olvido, hasta el punto de que muy poca gente sabe que este caballo salvaje existió realmente. Pero ahora poco a poco las huellas de su presencia en la península están siendo desveladas, lo mismo que la ignorada tragedia de su extinción.

La sanidad pública y las mantarrayas

¿Qué tiene que ver la sanidad pública con las mantarrayas? Por extraño que resulte la supervivencia de las segundas está amenazada por las deficiencias de la primera en China. Veamos por qué.


Resultado de imagen de mantarraya pesca      El pasado 22 de abril se celebró el denominado Día de la Tierra, uno de esos eventos puestos en marcha para concienciarnos de la precaria situación en la que se encuentran muchos espacios naturales en todo el planeta, así como para que seamos conscientes de las gravísimas amenazas medioambientales a las que hace frente nuestra sociedad. Cómo no las distintas cadenas de televisión dedicaron sus espacios diarios a hablarnos de ello, algunas mucho más que otras. Así fue que pude ver en un determinado canal un interesante documental titulado Racing extinction, en el que se nos hablaba acerca de la Sexta Gran Extinción en Masa, un suceso realmente catastrófico que está teniendo lugar delante de nuestras narices. En el pasado ya hubo otras cinco grandes extinciones, la más conocida de todas por el gran público la que acabó con los dinosaurios hace unos 65 millones de años, provocada casi con total seguridad por el impacto de un gran asteroide. Sin embargo el actual proceso de extinción acelerada de numerosas especies que padecemos se debe únicamente al impacto que los seres humanos tenemos en el entorno. La deforestación, la pesca excesiva que esquilma los caladeros, las actividades extractivas e industriales que contaminan o destruyen entornos, el uso de más y más superficie para el cultivo y la cría de ganado, el vertido a la atmósfera de toneladas y toneladas de gases de efecto invernadero, la superpoblación... Vivimos en un planeta humano, donde nuestra creciente presencia e insaciable demanda de recursos lo domina absolutamente todo. No en balde a este periodo de la Historia de la Vida en la Tierra ciertos expertos ya lo denominan el Antropocenola Edad del Ser Humano.

La homosexualidad en el reino animal

Durante mucho tiempo el estudio del comportamiento homosexual en animales fue un tema tabú entre los naturalistas. No obstante en la actualidad sabemos que dicho comportamiento es mucho más común de lo que se creía.


Todo y que es considerado por muchos un símbolo de virilidad, el comportamiento homosexual también
se da en los leones. De hecho en estado salvaje dicho comportamiento sólo se ha documentado en machos.

No existen especies para las que no se haya encontrado comportamientos homosexuales, con excepción de las especies que nunca tienen sexo, como los erizos marinos o los áfidos (pulgones). Además, una parte del reino animal es hermafrodita, realmente bisexual. Para ellos, la homosexualidad no es un problema.

News-medical.net. "1.500 animal species practice homosexuality" (23 de octubre de 2006).

Irán. Un despertar científico y algunas reflexiones

El reciente levantamiento de parte de las sanciones a la república islámica, como consecuencia de la desactivación de su programa nuclear fruto del acuerdo con las grandes potencias, vuelve a abrir este país al mundo. Pero Irán ha ido despertando antes de eso, progresando de manera sorprendente en el terreno científico y otros aspectos.


Dos mujeres iraníes charlan en una esquina del norte de Teherán (Reuters).
Dos estudiantes universitarias iraníes charlando en la calle en Teherán.
El país tiene un elevado porcentaje de jóvenes con estudios superiores. 
      Ha sido sin duda una de las noticias más relevantes de las últimas semanas en el escenario internacional, y un triunfo particular para el presidente estadounidense Obama, sometido a una asfixiante presión por parte de la oposición republicana. El pasado 16 de enero las potencias que constituyen la llamada "Comunidad Internacional", con Estados Unidos como principal peso pesado, decidieron levantar parte de las sanciones a la república islámica de Irán tras el acuerdo nuclear alcanzado el pasado verano. Las supuestas pretensiones iraníes de convertirse en una potencia con armas nucleares, bajo el mandato del histriónico y beligerante Mahmud Ahmadineyad, relegaron a este país al ostracismo internacional. Las presiones de Occidente para impedirlo, y por supuesto también de Israel (el enemigo histórico del régimen de Teherán), se materializaron en este aislamiento y en toda una batería de sanciones y embargos destinados a asfixiar económicamente a Irán, impidiéndole incluso su acceso a fuentes de financiación externas, la exportación de crudo y bloqueando los fondos que tenía depositados en entidades financieras de medio mundo.

Las señoras de la Tierra

Aunque no lo parezca las plantas son las señoras de la Tierra. Durante millones de años han modelado el planeta transformándolo por completo y, en última instancia, ciertas especies vegetales han modelado también al ser humano y a la civilización. En cierto modo son ellas, y no al revés, las que han dominado nuestras vidas domesticándonos.


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En apenas 10.000 años, y gracias a nuestros enconados esfuerzos,
el trigo ha pasado de ser una hierba más, que crecía sólo en los
montes de Oriente Medio, a alcanzar una distribución mundial.
       Muy a menudo las plantas son unos seres que pasan desapercibidos, ese elemento aparentemente inerte de nuestros paisajes que sólo sirve para hacerlos más bonitos y agradables a nuestra vista. Nos gustan los jardines floridos y los árboles de frondoso follaje, especialmente cuando proporcionan una buena sombra en los calurosos días de verano. Desde luego también usamos las plantas en nuestro propio provecho. Talamos en los bosques para obtener madera o leña con la que hacer fuego, extraemos principios activos de determinadas especies vegetales con los que producir todo tipo de medicamentos y, por supuesto, cultivamos de forma intensiva otro determinado número de especies de las que obtenemos buena parte de los alimentos que tomamos, materias primas de gran importancia, así como también el alimento del ganado que criamos para nuestro aprovechamiento particular. Esa es la historia que siempre nos han contado. Domesticamos a las plantas al igual que hicimos con ciertos animales, las sometimos a nuestra voluntad, las modelamos a nuestro antojo y, gracias a esta revolución agraria, la humanidad prosperó surgiendo de las sombras de la barbarie y la precariedad de la Prehistoria para alumbrar la civilización. Siempre hemos visto al Reino Vegetal como un universo de seres inferiores, pasivos y sin voluntad alguna, tradicionalmente supeditados a los animales y evidentemente a nosotros, los amos de la Creación. Las plantas como criaturas condenadas a protagonizar un papel secundario, de mero acompañamiento, en el largo drama evolutivo de la vida sobre la Tierra. Pero puede que esta historia que todos, o casi todos, hemos aceptado como válida no sea del todo cierta. Las plantas no son seres en absoluto pasivos e indefensos y, por increíble que pueda parecer, durante millones de años han hecho bailar a su son a otras muchas criaturas aprovechándose de ellas en su propio beneficio. Entre esas criaturas nos encontramos seguramente nosotros, la especie humana, cautivos de determinadas especies vegetales desde hace milenios. Veamos por qué.

¿Un diseño inteligente?

La Teoría del Diseño Inteligente es un artificio pseudocientífico elaborado por los defensores del creacionismo bíblico. Argumenta que los diseños naturales son demasiado perfectos como para haber surgido fruto del azar evolutivo. Sin embargo, lo que los fundamentalistas religiosos parecen ignorar es que la Naturaleza también está repleta de chapuzas nada inteligentes.


Resultado de imagen de diseño inteligente creacionismo        Muy a menudo nos maravillamos ante los diseños de la Naturaleza, su aparente perfección que inspira incluso nuestras obras de ingeniería. Esa fascinación no es patrimonio exclusivo de naturalistas y estudiosos de las ciencias biológicas, pues también la sienten los profanos. La perfección del vuelo de las aves, maestras en el aire, que incluso llegan a exhibir coloridos plumajes de una belleza arrebatadora. Las igualmente coloreadas y hermosas flores de infinidad de especies de plantas, que además diseminan en el aire toda suerte de embriagadoras fragancias. El porte y la elegancia de animales como gacelas, ciervos o caballos. Incluso el poderío y majestuosidad de ciertos depredadores, como los grandes felinos o las rapaces. Todo esto puede inducirnos a pensar que las criaturas vivientes, tan increíblemente perfectas en apariencia, no pueden haber surgido fruto de un proceso aleatorio y no dirigido como se presupone que es la evolución. Algo así tiene que ser obra de una especie de "arquitecto o diseñador universal" que, en su omnisciencia, supo dar forma a las creaciones más sublimes. Éste es el argumento de base sobre el que se construye en su totalidad la mal llamada Teoría del Diseño Inteligente, defendida por creacionistas que niegan la evolución al considerarla contraria a sus creencias religiosas. Al fin y al cabo de eso se trata, de buscar argumentaciones supuestamente científicas (aunque cabría mejor decir pseudocientíficas) para reforzar el fundamentalismo religioso del literalismo bíblico, que nos habla de un único acto de creación divina en el que todas las criaturas vivientes, el ser humano entre ellas, fueron puestas sobre la Tierra por Dios con sus formas actuales tal y como se relata en el libro del Génesis.

El chovinismo humano y la búsqueda de vida inteligente en el Universo

La búsqueda de evidencias de vida inteligente en el Universo viene a menudo lastrada por el chovinismo humano. Es la tendencia a pensar que cualquier forma de vida extraterrestre, sobre todo si es inteligente, ha de ser por fuerza similar a nosotros al menos en algunas de sus características.


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Representación de la cubierta que protege los discos con grabaciones
de las sondas Voyager. Las imágenes que lleva grabadas habrían de
orientar a una supuesta inteligencia extraterrestre acerca de cómo somos
y dónde encontrarnos.
          No hace mucho distintos medios de comunicación se hicieron eco de los resultados de una investigación llevada a cabo por el equipo del Centro para exoplanetas y mundos habitables de la universidad estatal de Pennsylvania (Penn State), liderado por el astrofísico Jason Wright (ver Hallado el número de supercivilizaciones: cero - El País -). Dicho equipo trabajó en colaboración con la NASA analizando los resultados obtenidos por el observatorio WISE, un satélite-telescopio puesto en órbita para escudriñar el Universo en la banda infrarroja del espectro electromagnético (la parte del mismo que se encuentra por debajo de la luz visible). Durante alrededor de un año WISE ha estado observando las 100.000 galaxias "más próximas a nosotros" (expresarlo así casi suena a broma, dadas las inconcebibles distancias, de millones de años luz, a las que se encuentran) buscando anomalías en una amplia banda de longitudes de onda dentro del infrarrojo. Dichas anomalías serían supuestas emisiones de energía electromagnética procedentes de alguna de estas galaxias que no podrían explicarse mediante ningún fenómeno natural conocido, pero que sí casarían con las que produciría el uso a escala galáctica de una tecnología avanzada, cuanto menos tan avanzada como la nuestra. La premisa se basa en que nuestros ordenadores, satélites de telecomunicaciones y artefactos electrónicos en general irradian energía en forma de infrarrojos por el simple hecho de estar funcionando, por lo que una civilización muy desarrollada que hubiera colonizado toda una galaxia dejaría huellas de su actividad tecnológica en la zona infrarroja del espectro; huellas que nosotros podríamos detectar desde aquí con instrumentos tan sofisticados y sensibles como el WISE.       
Pues bien, dado que no se ha encontrado nada fuera de lo común en ninguna de las galaxias analizadas por el observatorio en órbita, la noticia que se ha reproducido en los medios ha sido que se no han hallado evidencias de la existencia de ninguna supercivilización en las 100.000 galaxias estudiadas, por lo que se puede concluir que no existen o son extraordinariamente raras en el Universo.

Una sociedad medicalizada

Vivimos en una sociedad medicalizada de forma creciente. De un tiempo a esta parte existe la tendencia de ofrecer soluciones farmacológicas a problemas de la vida diaria que no necesariamente desembocan en patologías. Los intereses de las compañías farmacéuticas, que invierten mucho más en publicidad que en I+D, explicarían parte de dicha tendencia.


marketing i+d medicamentos 1
Esquema que muestra la inversión que realizan en marketing e I+D las diez mayores compañías farmacéuticas
del planeta. Nótese que algunas, como Johnson&Johnson o Pfizer, invierten casi el doble en publicidad de sus
productos que en investigación, mientras que solo una, Roche, destina mayores recursos (aunque no muchos
más) a I+D (Fuente: La ciencia y sus demonios). 

El poder de la ignorancia

No hay que subestimar el poder de la ignorancia. Empleada de forma malintencionada, la brecha que separa el conocimiento científico del ciudadano corriente y escasamente formado puede amenazar e incluso destruir muchas de las conquistas de nuestro progreso.


           Lo que sigue es un fragmento extraído del libro Orígenes (Origins, W.W. Norton - 2004), escrito de forma conjunta por el astrofísico Neil deGrasee Tyson y el escritor y divulgador científico Donald Goldsmith. En él se recogen los resultados de un experimento realizado en 1997 por el entonces brillante estudiante Nathan Zohner, de catorce años de edad, del instituto Eagle Rock Junior de Idaho. Durante el trascurso de un concurso científico Zohner invitó a los asistentes a firmar una petición para que se limitara en extremo o incluso se prohibiera el uso y distribución del monóxido de dihidrógeno, un compuesto químico inodoro e incoloro que, entre otras, presentaba las siguientes propiedades:

  • Es un componente importante de la lluvia ácida.
  • A la larga disuelve casi cualquier cosa con la que establezca contacto.
  • Si se inhala de manera fortuita, puede llegar a matar.
  • En estado gaseoso puede provocar quemaduras graves.
  • Se ha observado en tumores de pacientes con cáncer terminal.

¿Hacia el fin de nuestra civilización?

Ante las cada vez más numerosas evidencias que la comunidad científica pone sobre la mesa, queda claro que el cambio climático y el agotamiento de los recursos a escala planetaria se van a convertir probablemente en los mayores desafíos a los que se ha tenido que enfrentar la humanidad en toda su historia. No obstante parece que esa sensación de urgencia no termina de transmitirse a la población y tampoco a las clases dirigentes ¿No estaremos ya peligrosamente cerca del fin de la civilización que hemos conocido? 

     
        La idea del fin del mundo nos resulta morbosamente atractiva. Durante 2012 el supuesto apocalipsis maya se convirtió en un auténtico fenómeno social, todos nos enteramos de lo que iba a suceder según las previsiones de los más agoreros. Todos salvo quizá los propios mayas, que comprendían muchísimo mejor que cualquier otro las tradiciones de sus antepasados. Poco importa que la falsa predicción no se cumpliera, pues a día de hoy son muchos los que siguen imaginando las posibles amenazas que penden sobre el planeta y la civilización. Literatura de género, películas, series de televisión y documentales nos hablan acerca de radiaciones letales procedentes de una supernova cercana, el impacto de grandes asteroides, erupciones supervolcánicas, virus mortíferos que provocan pandemias catastróficas e incluso invasiones extraterrestres. Todos escenarios posibles pero en realidad muy poco probables, especialmente a corto o medio plazo. La reciente escalada de tensión que enfrenta a Rusia contra Estados Unidos y sus satélites europeos en relación al conflicto ucraniano añade una nueva amenaza que parecía desactivada, la de la Tercera Guerra Mundial. El holocausto nuclear parece ahora más cercano que hace unos años, pero al menos podemos confiar en que todavía queda bastante margen de maniobra antes de llegar a eso. A menudo se dice que una civilización nunca cae a causa de las amenazas que es capaz de ver, sino por culpa de las que no puede ver. En muchos casos dichas amenazas son males internos que la van carcomiendo lentamente desde dentro hasta que se alcanza un punto de ruptura. No es que nadie se haya dado cuenta del problema, las señales están ahí para todo aquel que quiera verlas, lo que pasa es que no se es consciente del colapso hasta que todo termina estallando.

El dilema de los transgénicos

¿Transgénicos sí o transgénicos no? Existe un debate a menudo muy polarizado en torno a esta cuestión, entre defensores a ultranza y detractores acérrimos. Para el ciudadano de a pie, no obstante, el problema radica en la falta de información, que impide tener una opinión formada al margen de manipulaciones e intereses creados.


         Dentro del sector agroalimentario, y de toda la industria adyacente relacionada con el mismo, no existen productos más polémicos y que despierten una mayor controversia que aquellos derivados de organismos modificados genéticamente, también conocidos por las siglas OMG o, simplemente, como transgénicos. Sus defensores llevan más de dos décadas proclamando sus bondades, cómo las tecnologías de manipulación genética nos han permitido, por ejemplo, obtener cultivos más resistentes a determinadas plagas o enfermedades, o a la sequía, con el consiguiente ahorro que ello implica en pesticidas, agua y demás necesidades de la moderna agricultura industrializada, redundando esto en un menor impacto ambiental. Los transgénicos serán la punta de lanza con la que la Humanidad afrontará la crisis alimentaria global que está por venir, una de las mayores innovaciones de la Historia tal y como proclamaba el profesor Francisco García Olmedo, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Politécnica de Madrid, en su libro La Tercera Revolución Verde: plantas con luz propia (Editorial Debate, 1998). Del otro lado se encuentran sus detractores, con las organizaciones ecologistas al frente, que denuncian los potenciales peligros para la salud y el medio ambiente que implica el uso de esta tecnología. Se acusa a las grandes transnacionales del sector de haber impuesto y extendido el uso de los transgénicos por todo el mundo, sin detenerse ante el impacto que esto ha tenido en la agricultura local de las regiones afectadas y por supuesto tampoco ante la posibilidad de que estos productos no sean tan inocuos como se presupone.

La discutible relación entre inteligencia y comportamiento depredador

No es raro escuchar el argumento que asegura que, en el mundo animal, el comportamiento depredador está íntimamente relacionado con una mayor inteligencia. El cazador necesita ser más listo que su presa para poder atraparla, suele decirse. Sin embargo esta afirmación no puede considerarse una verdad absoluta.


          No hace mucho pude ver en el canal National Geographic un documental titulado "Invasión Extraterrestre", en el que, como su propio nombre indica, se recreaba sin escatimar en medios y con gran espectacularidad cómo podría ser una invasión alienígena contra el planeta Tierra basándose en lo que puede decirnos la ciencia. En éste y otros programas de temática similar (curiosamente en los últimos años parecen haber proliferado), científicos y expertos militares inciden en un argumento que consideran clave: de producirse un contacto con una inteligencia extraterrestre podemos estar bastante seguros de que ésta será hostil y el enfrentamiento casi inevitable ¿Por qué lo aseguran? Pues bien, porque en el mundo natural parece existir una correlación bastante clara entre una mayor inteligencia y el comportamiento depredador. De la misma manera que nuestra especie evolucionó y acabamos convertidos en unos cazadores excepcionalmente efectivos, seres de otros mundos con una inteligencia altamente desarrollada habrían evolucionado también como depredadores y, en consecuencia, serían formas de vida agresivas y guerreras. De esta manera si fueran capaces de viajar a través de las estrellas y llegar hasta nosotros lo harían con un único propósito, aniquilarnos y tomar posesión de nuestro mundo.

Prácticamente inmortales

El sueño de la inmortalidad puede parecer a día de hoy pura fantasía o, cuanto menos, una ambiciosa aspiración de la investigación científica. Sin embargo en la Tierra existen organismos que parecen diseñados para la vida eterna o cuyas cualidades de supervivencia resultan por completo asombrosas. He aquí cinco ejemplos.


Imágenes del gusano Halicephalobus mephisto (izquierda), un tardígrado (centro) y la medusa Turritopsis nutricola (derecha).