La Historia prohibida de España. Primera entrega: las miserias de la Guerra de Marruecos

La Historia de España está repleta de episodios oscuros de los que apenas sí hemos oído hablar. En esta serie de artículos trataremos de mostrar algunos de entre los muchos que tuvieron lugar a lo largo del último siglo.


Legionarios españoles se retratan exhibiendo las cabezas de rebeldes rifeños 
decapitados durante la campaña en el norte de Marruecos (fuente: Wikipedia).
           Entre los años 1859 y 1927 tuvo lugar una de las contiendas más prolongadas y sórdidas de la Historia contemporánea de España. Ésta no es otra que la larga serie de choques armados conocidos comúnmente como Guerra de África o Guerra de Marruecos, que comenzaron primero como una respuesta española a las agresiones contra los enclaves de Ceuta y Melilla protagonizadas por guerrillas tribales rifeñas (pobladores de las montañas del Rif, al norte de Marruecos), para terminar convirtiéndose en una auténtica guerra colonial en la que finalmente España y Francia acabaron repartiéndose los territorios del reino marroquí. La última y más brutal fase de dicho conflicto fue la llamada Guerra del Rif (1911-1927), que no fue otra cosa que un intento por parte de los pobladores de la región, liderados por el legendario Abd el-Krim, de librarse del opresivo dominio colonial franco-español, que los reducía a unas condiciones de miseria y servidumbre ciertamente inhumanas.
Son muchas las cosas que se podrían contar acerca de la Guerra del Rif, un conflicto que se desarrolló mayormente en las posesiones españolas y que en muchos aspectos puso contra las cuerdas al régimen de entonces, que no por casualidad se parecía bastante al actual. El rancio, caciquil y extremadamente corrupto sistema de alternancia de partidos (el Conservador y el Liberal) bendecido por el rey "constitucional" Alfonso XIII, que posteriormente lo sustituiría por la dictadura del general Primo de Rivera, dilapidó una cantidad ingente de recursos, amén de sacrificar a toda una generación de jóvenes que se veían obligados a servir como tropas de reemplazo, con tal de aplastar la resistencia de los rebeldes rifeños. Finalmente hubo de ser gracias a la contribución francesa que se logró retomar el control de la región y esa costosa victoria final pareció justificar todo lo demás. Por lo visto justificó las numerosas atrocidades que se cometieron, la salvaje represión de la oposición popular al conflicto existente en España (de la cual la Semana Trágica de Barcelona, durante el verano de 1909, es el máximo exponente) o que los recursos económicos destinados al esfuerzo bélico no se dedicaran a desarrollar un país atrasado que seguía siendo el agujero negro del occidente europeo. De los muchos episodios representativos de lo que fue la Guerra del Rif nos centraremos en dos especialmente llamativos pero poco conocidos, el uso de armas químicas y la rendición de la guarnición comandada por el coronel Silverio Araujo Torres.

Uso de armas químicas contra la población civil durante las campañas del Rif

          España tiene el dudoso honor de formar parte del "selecto" club de países que ha empleado armas químicas contra poblaciones civiles en el trascurso de un conflicto armado. De hecho fue una de las primeras naciones en hacerlo de forma indiscriminada, empleando agentes como el fosgeno, la cloropicrina y el gas mostaza. El uso de este tipo de armamento está ampliamente documentado, tal y como muestran las investigaciones realizadas por los periodistas independientes alemanes Rudibert Kunz y Rolf Dieter Müller que se exponen en el libro Gas venenoso contra Abd el-Krim. Alemania, España y la guerra del gas en el Marruecos español (1922-1927), la obra del historiador británico y miembro de la London School of Economics Sebastian Balfour Abrazo mortal (Editorial Península), los testimonios autobiográficos de pilotos de la fuerza aérea española que participaron en los hechos, como Pedro Tonda Bueno e Ignacio Hidalgo de Cisneros, o el telegrama enviado por el oficial británico H. Pudge Lloyd al ministro de la guerra de ese país en 1926 (1). La estrategia para socavar la feroz resistencia rifeña, que infligió humillantes derrotas a las tropas españolas como el conocido Desastre de Annual en julio de 1921, era emplear la aviación para bombardear con gases tóxicos zonas densamente pobladas. Se atacaban los zocos de las ciudades y otros centros en donde se sabía que podía reunirse un gran número de personas, así como las fuentes de agua como los pozos y ríos próximos a poblaciones, para envenenarlos y privar así a sus habitantes de este vital recurso. Obviamente en estas acciones no importaba gasear sin contemplaciones a mujeres y niños indefensos, ya que lo que se buscaba era causar el mayor número de víctimas posible para desmoralizar a la población, que mayoritariamente apoyaba la causa rebelde. Tanto es así que en palabras de Dámaso Berenguer, Alto Comisionado para el Marruecos español:

         Siempre fui refractario al empleo de gases asfixiantes contra estos indígenas, pero después de lo que han hecho, y de su traidora y falaz conducta, he de emplearlos con verdadera fruición (2).

          Como se puede comprobar a la luz de estos hechos no es necesario retrotraerse a los oscuros tiempos de la conquista del Nuevo Mundo, a Cortés, Pizarro y compañía, para encontrarnos con atrocidades cometidas por España contra otros pueblos. El uso de armas químicas a esta escala, todo y que no existe un registro fiable de víctimas, deja al entonces jefe de Estado el monarca Alfonso XIII, bisabuelo del actual Felipe VI, a la misma altura que tiranos ampliamente satanizados como Sadam Husein. Sería estúpido pensar que los máximos dirigentes de la nación, el rey incluido, no tuvieron conocimiento de estas acciones y, más aún, que no fueron los responsables últimos bien por aprobarlas o bien por no hacer nada para impedirlas.


Fotografía del bombardero Farman F-60 "Goliath". Aviones
como este fueron empleados en los bombardeos con gas
mostaza sobre el Rif.
           A día de hoy la guerra química en el Rif sigue siendo un hecho poco conocido entre la población española. Al menos que yo sepa no figura en los manuales y libros de Historia que se emplean en los centros de primaria y secundaria y poco oiremos hablar acerca de ella en programas o documentales que repasan los acontecimientos del último siglo en España. El olvido es la mejor forma de enterrar aquello que no queremos que se sepa ¿Ha habido un acto de reparación o, cuanto menos, se ha pedido perdón a las poblaciones rifeñas por el daño infligido en el pasado? El 7 de septiembre de 2005 el partido nacionalista catalán ERC impulsó una proposición no de ley para que se reconociera el uso indiscriminado de armas químicas contra población civil en las montañas del Rif marroquí. La proposición fue automáticamente rechazada por el PP y el PSOE, los partidos mayoritarios en la actualidad y herederos directos de aquellos dos que se repartían el poder en el régimen alfonsino de principios del siglo XX. Una perfecta muestra de la voluntad existente de reparar los errores y crímenes acaecidos hace no tanto tiempo.

La cobardía del coronel Silverio Araujo Torres

           Tras dos días de estar asediado en Quebdani con unos 1.000 hombres a sus órdenes, el coronel Silverio Araujo Torres rindió su fuerza sin disparar un solo tiro al jefe de la cábila Beni Said. Una vez los soldados españoles fuera de su posición y desarmados, los moros se echaron sobre ellos asesinándolos (3). 

           Dar muestras de cobardía en una guerra es algo hasta cierto punto comprensible, después de todo quien más y quien menos teme a la muerte. Sin embargo la historia del coronel Silverio Araujo Torres supera todo lo imaginable, no sólo por su absoluta falta de valor, sino por lo ciertamente rastrero y hasta se diría que criminal de su comportamiento y lo asombrosamente leve del castigo que recibió posteriormente. Los hechos tuvieron lugar en el contexto del ya citado Desastre de Annual, en julio de 1921, cuando las tropas españolas se vieron desbordadas en la circunscripción de Quebdani por una fuerza rifeña muy superior. Sin una vía de escape la guarnición del coronel Araujo Torres quedó asediada y éste decidió negociar la rendición de sus hombres con los sitiadores, al tiempo que ordenó que no se abriera fuego para no provocar al enemigo.
Fotografía del coronel Silverio
Araujo Torres.

           Se podría pensar que, ante la imposibilidad de huir o de salir victorioso en el enfrentamiento, el oficial negoció para salvar la vida de los soldados que estaban bajo su mando. Obviamente sabía lo que les esperaba si los dejaba a merced de los guerrilleros rifeños. Durante las primeras campañas en Marruecos, hacia finales del siglo XIX, todavía se respetaban ciertas normas en la guerra y las tropas españolas incluso rendían honores a los líderes enemigos que abatían en combate. La Guerra del Rif fue algo muy distinto, los rebeldes eran considerados poco menos que bandidos. Legionarios y regulares se ensañaban con ellos sin respetar los convenios internacionales sobre el trato a los prisioneros en una contienda, la foto que encabeza el presente artículo es buena muestra de ello. A los civiles que colaboraban con la rebelión tampoco les esperaba una suerte mucho mejor, por lo que no es de extrañar que los lugareños aprovechasen la menor oportunidad para resarcirse por los atropellos sufridos.

           Llevado seguramente por el temor a sufrir una muerte horrible, Araujo Torres compró su vida y la de sus oficiales a cambio de unas 5.000 pesetas de la época, lo cual le permitiría salir de Quebdani con vida. Por esa cantidad de dinero quedaba bastante claro que los guerrilleros, deseosos de venganza, no iban permitir que todos los hombres partieran. El caso es que el coronel ya había ordenado la rendición de sus soldados y éstos ya habían depuesto las armas, por lo que se encontraban por completo indefensos. Acto seguido, mientras Araujo Torres y otros oficiales recibieron garantías de que regresarían sanos y salvos a sus hogares, presenciaron impasibles como los rifeños acuchillaban a los 900 soldados de la guarnición que no pudieron comprar su salvación. Aquellos hombres confiaron sus vidas a sus superiores y terminaron pagando muy caro la cobardía del coronel, que los usó como carnaza para escapar de la inmolación. En su defensa hay que decir que otros oficiales, igualmente aislados en otras posiciones próximas a la guarnición de Quebdani, se negaron a acatar la orden de Araujo Torres y prefirieron morir luchando junto a sus hombres, entre ellos el capitán Enrique Amador Asín o el comandante Julio Benítez Benítez.

           A la luz de semejante infamia cabría esperar que, una vez liberados y de regreso a casa, el coronel Araujo Torres y aquellos que le secundaron fueran procesados y pagaran, cuanto menos con penas de cárcel, por permitir el asesinato de cientos de hombres a su cargo. De nuevo nada más lejos de la realidad. Cierto es que tuvieron que afrontar un juicio militar y finalmente fueron condenados, para inmediatamente después terminar indultados. El indulto, ese instrumento tan particular que, entonces y ahora, los gobiernos emplean para dejar en nada las resoluciones de la Justicia. Luego hablan de democracia y separación de poderes. De cara a la galería cualquiera puede ser juzgado, incluso por la poco fiable justicia militar, pero la compasión que reciba a continuación dependerá en buena medida de sus orígenes. Silverio Araujo Torres, el cobarde que pagó por su vida y luego abandonó a la muerte a sus soldados, fue perdonado por el mismo régimen al cual no le temblaba la mano a la hora de ejecutar cadenas perpetuas o condenas a muerte, que en ese caso se dictaban contra dirigentes obreros o miembros del movimiento libertario por hechos generalmente mucho menos graves. La España actual es un reflejo de la del pasado, un pasado no tan lejano pero repleto de rincones oscuros y polvorientos por los que parece que no se deba transitar.



Artículo escrito por: El Segador
     

(1) Boletín digital "Andalucía Libre" (nº 116).
(2) Armas químicas en la Guerra del Rif (Wikipedia).
(3) La matanza de la columna de Quebdani.
                 

7 comentarios:

  1. Con todo respeto la cronología de los hechos fue al revés, e importa mucho para comprender la foto de Wiki. Los españoles nunca antes actuaron así. La realidad es que algunos legionarios decapitaron y también se arrojaron bombas tóxicas como represalia y para resarcirse de los atropellos rifeños en Monte Arruit. Allí, el 9 de agosto de 1921, después de prometer respetar sus vidas si se entregaban, los salvajes torturaron y asesinaron sin piedad a 3.000 hombres, mujeres y niños desarmados, a heridos les cercenaron las piernas para quitarles las botas, les abrían las bocas con cuchillos en busca de dientes de oro, o para divertirse aplastaban caras, clavaban estacas en el ano del herido, o les cercenaban el sexo y se lo metían en la boca, atrocidades de un sadismo inhumano que levantaron en algunas almas un censurable afán de venganza.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por la contribución. Toda información destinada a enriquecer y/o matizar el tema de que trata el artículo es bienvenida, porque de esta manera se enriquecen los contenidos ofreciendo distintos puntos de vista.
      Por otra parte no se trata de justificar de ningún modo las atrocidades cometidas por los rifeños contra los soldados e incluso civiles españoles. Lo que quería poner de relieve es la brutal respuesta a estas acciones, porque el uso de armas químicas es absolutamente inaceptable. No se debería responder a la barbarie con más barbarie. Hablo como español en referencia a lo que hizo nuestro país en el pasado, porque de lo que hiciera el otro bando habrían de responder los marroquíes.

      Atentamente: Agencia Tigris

      Eliminar
  2. Parece que, si tenemos en cuenta solo los asesinatos de prisioneros en Monte Arruit, Quebdani y Zeluán, la cifra se aproxima mucho a la mitad de los ocho mil españoles muertos en el desastre de Annual. Parece lógico que si el gobierno marroquí quiere que España se disculpe por el uso de armas químicas como represalia, primero tendrían que disculparse ellos por los asesinatos de los prisioneros de guerra. Todas las infamias deben ser tenidas en cuenta, y deben ser ponderadas. Evidentemente, los bombardeos aéreos terroristas de los británicos sobre las ciudades alemanas merecen una condena, pero no hacen menos horribles los campos de exterminio nazis. También hubo, por cierto, alemanes que fueron asesinados por judíos. Hay muchos demagogos que usan este tipo de cosas para hacer victimismo.

    Por cierto, los soldados franceses que se rindieron a los españoles en Bailén en 1808, esperaban que se cumpliera la promesa pactada de ser devueltos a Francia, pero España traicionó y la gran mayoría fueron mantenidos presos en pésimas condiciones. Miles de ellos murieron de hambre en la isla de Cabrera. Todo ha de tenerse en cuenta y ha de ponderarse.



    ResponderEliminar
  3. España usó mostaza contra los rifeños ?
    Miren ustedes.
    Los yanquis usaron armas nucleares contra Japón, y ?
    quien es peor ?

    ResponderEliminar
  4. Soy la tataranieta de Silverio Araujo Torres, y cuando quieras te explico que fue lo que verdaderamente ocurrió.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En verdad estamos muy interesados en conocer esa versión. Puedes responder aquí mismo si puedes resumirla de la mejor manera posible.

      Atentamente: Agencia Tigris

      Eliminar
    2. No hay respuesta posible. Las "papeletas" de la famosa votación que hicieron los oficiales y de las que se dice que no existen, lo dicen todo. Y esas papeletas, no hace muchos años, aún existian, aunque digan que no, lo se y lo sabemos.
      Al igual que existen las famosas fotos de las pintadas de Monte Arruit hechas por la tropa, y al igual que existen las fotos de "la casa de LA INA" en SELOUANE (CELUAN o ZELOUANE)y muchos otros documentos y fotografías, que espero y esperamos que algún día salgan a la luz.
      Algunos en posesión de particulares (como los de la votación)y otros....

      Eliminar

Comentarios sujetos a criterios de moderación.