Trump en el laberinto sirio ¿Cambio de estrategia o postureo bélico?

El reciente ataque estadounidense contra la base aérea siria de al-Shayrat, en repuesta a un supuesto ataque químico perpetrado por las fuerzas de Damasco, parece inaugurar una nueva fase en el conflicto. Pero más allá de todo el ruido mediático, las manipulaciones y mentiras, resulta difícil averiguar si todo esto no ha sido más que un acto de simple postureo bélico por parte de la administración Trump. 

  
       Después de todo lo sucedido en Siria a lo largo de la última semana, la vorágine informativa que se ha generado y el ya habitual cúmulo de falsedades, manipulaciones y distorsiones en relación a un conflicto que ya va a entrar en su séptimo año, sólo quedan claros una serie de hechos. Son los siguientes:

1. Que resulta imposible verificar la autoría del presunto ataque químico, si es que este llegó a producirse en realidad, contra la población de Jan Sheijun el pasado 4 de abril y que se saldó con más de 80 víctimas mortales. Todo lo más la OMS puede afirmar que "cree que los afectados estuvieron expuestos a agentes tóxicos" (tal y como se deja ver en esta información de El Mundo), sin especificar qué clase de agentes eran exactamente. Los únicos testimonios que inculpan directamente a la aviación siria parten de los White Helmets (Cascos Blancos), una organización más que sospechosa de colaborar estrechamente con los yihadistas en las zonas que estos controlan y cuyo historial manipulador ya ha sido puesto antes en evidencia (ver el siguiente video de la periodista Eva Bartlett denunciando dichas manipulaciones). La ONU no se ha pronunciado al respecto y, dado que apenas sí hay fuentes de información independientes sobre el terreno, no existen pruebas concluyentes que permitan señalar a un culpable claro. Todo entra en el terreno de la especulación y, mientras tanto, Damasco niega rotundamente toda implicación en los hechos.

Facetas de un modelo perverso

El rancio concepto de la caridad y el dogma de la cultura del esfuerzo son sólo dos facetas, entre otras, de un modelo perverso. Dicho modelo busca cronificar y exacerbar, asumiéndolas como algo moralmente aceptable, las desigualdades sociales, la pobreza y la concentración de riqueza en unas pocas manos.


Resultado de imagen de caridad      El modelo puede tener muchas caras o manifestaciones, todas reflejando una misma línea de pensamiento. Ésta no es otra que el de una sociedad dominada por el fundamentalismo ultraliberal impuesto desde las élites acomodadas. Bajo esa visión el Estado queda privado por completo de sus capacidades sociales y asistenciales (educación, sanidad, servicios de asistencia a colectivos desfavorecidos, políticas económicas de carácter redistributivo, etc.), actuando finalmente como mero represor del descontento ciudadano o de las manifestaciones de su desesperación (marginación, delincuencia). Las fuerzas de seguridad convertidas en una especie de "guardia pretoriana" al servicio prioritario de esas mismas élites, los oprimidos sustentando a los opresores con sus impuestos, sufragando ese orden social que los condena. Todo lo demás se privatiza para lucro exclusivo de los oligarcas, que concentran más y más riqueza y poder mientras socavan la democracia hasta vaciarla por completo de sentido. Es, no nos engañemos, un regreso a un modelo social más propio del siglo XIX, cuando las desigualdades eran sencillamente desgarradoras y la desorbitada opulencia de unos pocos contrastaba con la miseria en la que estaba sumida la mayoría, privada además de los derechos más elementales. Y, como no podría ser de otra forma, el modelo también difunde una serie de conceptos y valores, una determinada moral por así decirlo, destinados a reforzarlo. Ahí es donde entran las ideas de la caridad y la denominada cultura del esfuerzo. Dos ejemplos de la regresión que está experimentando el Estado Social y de Derecho que, al menos en teoría, preconiza la Constitución.

¿Sabías que...?

Algunas cosas que quizá te interese saber, pero de las que no se habla tanto como debiera.


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Una imagen de los estibadores del Puerto de Valencia durante
la reciente huelga.
1. Privatizar el sector de la estiba habría salido más de diez veces más caro que la posible "multa" que puede imponernos Bruselas por no hacerlo. Fue una de las noticias destacadas de la actualidad nacional la semana pasada. La histórica victoria de los estibadores frente a las pretensiones del Gobierno del PP, en consonancia con las presiones de la UE (que es lo mismo que decir de la oligarquía financiera que la controla), de privatizar el sector y así precarizar las condiciones de trabajo, recortar salvajemente derechos y salarios y, por supuesto, enriquecer todavía más a esos pocos que ya se han enriquecido desorbitadamente con otros procesos privatizadores. Es lo que tienen las "liberalizaciones", tal y como se denominan en la jerga de los extremistas neoliberales, que benefician a una reducida y muy privilegiada minoría y perjudican gravemente al resto de la población.

Acerca del mito de la imabatibilidad estadounidense

Durante décadas hemos sido bombardeados de manera incansable por una propaganda machacona. Nos venía a decir más o menos que, salvo alguna excepción, Estados Unidos siempre ganaba todas las guerras ¿Es cierto el mito de la imbatibilidad estadounidense?


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Varios soldados evacúan a un compañero herido
durante una operación llevada a cabo al sur de
Afganistán en el verano de 2011.
      Todos lo sabemos porque así nos lo ha venido mostrando sin parar el cine de Hollywood, las series de televisión que también nos vienen desde el otro lado del Atlántico, sus documentales en todos los formatos posibles, la literatura e incluso el discurso oficial que se transmite a través de la prensa, los informativos, revistas especializadas y otros medios de comunicación/persuasión. Los americanos siempre ganan. Poco importa que se nos esté hablando de sucesos históricos o de ficción fabulada, algo en lo que la industria del entretenimiento estadounidense tienen sobrada experiencia, porque la conclusión siempre es la misma. De una u otra forma los soldados del Tío Sam terminan acabando con todos los "malos" (ya sean nazis, japoneses, comunistas, terroristas de cualquier pelaje e incluso alienígenas) y, saliendo victoriosos, salvaguardan la paz mundial, el orden, la democracia y la "libertad" en general. Ya podemos respirar todos tranquilos, pues estos "vigilantes" nunca bajan la guardia y nos protegen de todo mal, para que así podamos seguir tranquilamente con nuestras vidas. Hemos sido receptores de este discurso, de toda esta propaganda, durante tanto tiempo que lo hemos asimilado como algo cotidiano ¿Pero será cierto eso de que el ejército estadounidense gana todas, o casi todas, las guerras? Veamos con más detenimiento y desde una perspectiva diferente el resultado de varias de ellas.

Últimas noticias desde Esperpentistán

Carritos de supermercado, sentencias judiciales que te dejan patidifuso, manipulación informativa nivel letrina y corruptelas varias, son las últimas noticias que nos llegan desde Esperpentistán.


El fiscal Horrach y su bonito carro de supermercado con paquetes de la
benemérita.
      Allá por 2011 el humorista gráfico Aleix Saló nos mostró a través de un cómic titulado Españistán los numerosos esperpentos y despropósitos que rodearon a la crisis económica, iniciada con el estallido de la burbuja inmobiliaria hace casi una década (¡cómo pasa el tiempo!), así como sus lamentables consecuencias. La serie de cómics relacionada continuó después de esta primera entrega, siempre en clave de humor, con Simiocracia y Euro pesadilla (Alguien se ha comido a la clase media), publicados estos últimos por Random House Mondadori. Corrupción sistémica, cultura del pelotazo, mamoneo, cutrerío ibérico y un despliegue de la ranciedumbre más fascistoide instalada entre las élites, se dejan ver como fundamentos de la instantánea que Saló nos ofrece de la situación actual del país. De ahí lo de "Españistán", deformando el nombre patrio para asociarlo con el de otras naciones ciertamente bananeras. Pero personalmente pienso que, dados los últimos acontecimientos, el apelativo acuñado por el dibujante de cómics ya se queda corto para definir el rincón del planeta donde vivimos. Yo más bien lo llamaría Esperpentistán, el país del esperpento.

Portugal. Una alternativa desde la izquierda

Hace poco más de un año Portugal se estrenaba en una alternativa de gobierno desde la izquierda, basada en lo que parecía una compleja y endeble entente entre fuerzas progresistas. Hoy por hoy, por increíble que pueda parecer, dicha alternativa viene demostrando que funciona.


Resultado de imagen de António Costa
En la imagen António Costa, el actual primer
ministro portugués.
      Sí, es cierto. Al menos aquí en España vivimos y hemos vivido siempre de espaldas a Portugal. Lo que les sucediera o dejara de suceder a nuestros vecinos ibéricos poco parece habernos importado, como si los lusos no fueran en absoluto relevantes o sus acciones y decisiones no fueran a afectarnos lo más mínimo. Es una actitud interiorizada, ese dejar de lado al que consideramos como el "vecino pobre", algo que en cierto modo los franceses también han hecho con nosotros. Pero, por poco interesante que a muchos les pueda parecer Portugal, en ese país han sucedido y están sucediendo cosas de gran trascendencia para el futuro devenir europeo, o al menos así lo veo yo. Ya ocurrió en abril de 1974 con la Revolución de los Claveles y volvió a ocurrir tras las elecciones de octubre de 2015, cuando los resultados dieron pie a la formación de un gobierno de izquierdas que venía dispuesto a virar el rumbo del anterior ejecutivo en lo referente a las devastadoras políticas de austeridad impuestas desde Bruselas, que durante varios años minaron los derechos y el bienestar de los ciudadanos portugueses.

Hacia la era del post crecimiento

El actual modelo económico y civilizatorio, basado en el crecimiento indefinido y la explotación sin medida de recursos naturales finitos, sin tener en cuenta asimismo el impacto medioambiental a escala global, está en vías de agotarse. Frente a dicho modelo, ya desfasado, se anuncia la llegada de la era del post crecimiento.


Arriba imagen de un caracol, símbolo del movimiento
decrecentista. La "lógica del caracol", de ir despacio,
es una alegoría de la filosofía del Decrecimiento. 
      Se puede vivir en una casa enorme, tan inmensa incluso que te puede llevar mucho tiempo conocer todos sus rincones y recovecos. Esto te puede inducir a pensar que podrías llenarla sin problemas de todo tipo de cosas y dar cabida en ella a cuanta gente quisieras. Tú y los demás os podéis permitir el lujo incluso de ser un tanto indolentes, haciendo un mal uso de sus espacios e instalaciones, no tomándoos la molestia en limpiar lo que ensuciáis y sin detenerse a realizar un adecuado mantenimiento o las debidas reparaciones de aquello que se ha venido estropeando por el paso del tiempo o una mala utilización. Qué más da si vivís en una mansión gigantesca. Si una habitación ha quedado inservible, siempre se puede ocupar cualquier otra que todavía permanezca vacía. El problema es que cada vez sois más viviendo bajo el mismo techo, nadie se preocupa de arreglar nada ni de retirar la porquería que se empieza a amontonar por los rincones y la vivienda, por enorme que sea, comienza a mostrar signos de un más que evidente deterioro. Cualquiera con un mínimo de sentido común haría bien en pensar que sois unos irresponsables, hasta incluso unos auténticos descerebrados, por echar a perder tan magnífico hogar por culpa de la desidia, la falta de previsión y un comportamiento más que discutible. Porque llegará el momento en que la mansión se volverá por completo inhabitable, o cuanto menos de lo atestada, sucia y ruinosa que estará ya no resultará en absoluto un lugar agradable para vivir.