¿Qué celebramos el 9 de octubre?

El siguiente artículo es en parte una traducción adaptada de otro publicado en febrero de 2008 en la web del Grupo Tortuga, de título Jaume I, el genocida. En él se revisa la figura del legendario monarca de la Corona de Aragón, poniendo así en perspectiva lo que supuso para los vencidos la hoy ampliamente celebrada conquista del Reino de Valencia.

 

       
       Arriba tres carteles con un común denominador, la figura del monarca Jaime I de Aragón, apodado "el Conquistador", y al que se rinde homenaje de las más diversas maneras y desde muy diferentes sectores. El primero de los carteles pertenece a "Acció Cultural del País Valencià", una organización de la esfera política y cultural valenciana encuadrada en la izquierda catalanista. El segundo anuncia un acto de "Democracia Nacional", un partido de extrema derecha. Por último un cartel en este caso del ayuntamiento de Valencia, en el que el rey medieval es representado bajo una apariencia inocente y amable en un juego pensado para los más pequeños.

Taradocracia

Cuando se instaura el gobierno de los tarados inevitablemente sobreviene el desastre. Eso es precisamente lo que hemos visto a lo largo de los últimos meses en Estados Unidos y también lo que estamos viendo estos días en la Comunidad de Madrid.



      Si la pandemia de COVID-19 está asolando tu ciudad, ¿qué puedes hacer? ¿Movilizarte para exigir la contratación de más personal médico en la atención primaria, más rastreadores o más personal de enfermería y especialistas en los hospitales? ¿Reclamar que el gobierno autonómico haga caso de todas las recomendaciones científicas, que apremian para que se apliquen medidas más drásticas que frenen la extensión de los contagios? No. Lo mejor es irse a un parque y plantar 53.000 banderitas, que a buen seguro son de gran utilidad para contener a un virus.

De teorías de la conspiración y virus de laboratorio

El escenario de la actual pandemia es el caldo de cultivo perfecto para todo tipo de negacionismos y teorías de la conspiración. Sin embargo, a poco se aplique la lógica más básica, es fácil comprobar cómo muchas de estas teorías apenas sí tienen recorrido.


Arriba representación esquemática del ciclo de infección del SARS-CoV-2. Desde el punto de
vista del combate contra la enfermedad, la parte más importante del proceso es el momento
en el que el virus penetra en la célula vía dos proteínas de membrana que "le abren el paso"
(identificadas como TMPRSS2 y ACE2). Bloqueando esta fase inicial el virus no puede infectar
a las células y, por tanto, queda a merced del sistema inmunológico, que procede a su
eliminación. Fuente: microBIO

Lo que la histeria "antiokupación" esconde

A juzgar por ciertas noticias con las que nos bombardean, parecería que la ocupación ilegal de viviendas en España se ha convertido en un problema fuera de control. Nada más lejos de la realidad. Más bien al contrario, tras esta falsa histeria se esconden poderosos intereses relacionados con la especulación.


La presente gráfica es una comparativa del porcentaje de vivienda en alquiler social en distintos países de la UE. Como se puede comprobar, en comparación con Austria, Holanda o Dinamarca, España se encuentra a la cola. Más o menos al mismo nivel que naciones como Rumanía o Lituania. Fuente: El Boletín.

Jarabe antidemocrático

De un tiempo a esta parte la extrema derecha nacional populista, con la complicidad de los medios de comunicación masas, trata de imponer su jarabe antidemocrático al resto de la sociedad. El objetivo es normalizar el acoso, los insultos, amenazas y agresiones por parte de este colectivo como algo que los demás deberíamos aceptar sin más.


Fotograma del vídeo en el que se observa el escrache practicado este viernes a la ministra de Trabajo Yolanda Díaz en Toledo por parte de un grupo de trabajadores del sector taurino.
Todo y que la imagen no es buena, aquí se puede ver
a un grupo de violentos abalanzándose sobre el coche 

de la ministra Yolanda Díaz.
      Las comparaciones son odiosas, suele decirse a menudo, y he aquí dos ejemplos que así lo muestran. El primero nos retrotrae a abril de 2019, a la campaña electoral de la primera convocatoria a las urnas de ese año, que luego no sirvió de nada porque terminó habiendo una segunda en noviembre por el empeño de Pedro Sánchez de complicar las cosas. Parece que haya pasado toda una vida desde entonces, sobre todo porque la pandemia de COVID-19 lo ha trastocado y distorsionado todo a un nivel que ni nos podíamos imaginar sólo unos meses antes, pero el caso es que el 14 de abril de 2019 Albert Rivera acudía a un mitin de Ciudadanos en la localidad vasca de Rentería. Cuesta ya encontrar imágenes del suceso, pero el que entonces seguía siendo el "niño bonito" del IBEX35 (poco costó amortizarlo más tarde) tuvo la ocurrencia de realizar el acto en una circunscripción en la que su partido no tenía ni la más remota posibilidad de rascar ningún escaño, pues como aquel que dice los votantes de la formación naranja se podían contar con los dedos de la mano. A esto hay que añadir que la ciudad en cuestión es un conocido bastión de la izquierda abertzale ¿Ganas de provocar? Que cada unos extraiga sus propias conclusiones. El caso es que uno de los momentos más tensos se vivió cuando el coche que llevaba a Rivera al mitin interrumpió una manifestación autorizada, mientras efectivos de la Ertzaintza bloqueaban a los participantes para dejarlo pasar. Es en ese preciso instante cuando algunos manifestantes se abalanzan sobre el vehículo profiriendo todo tipo de insultos, la policía autonómica interviene de inmediato con gran contundencia y Rivera pasa sin mayores impedimentos, todo y que algunas personas que nada habían hecho terminan recibiendo más de un porrazo. La tensión continuaría durante el propio mitin, cuando más manifestantes acudieron con intención de boicotearlo y se produjeron más cargas policiales. Se como fuere Ciudadanos pudo concluir el acto y los incidentes que lo envolvieron se saldaron con más de 23 procesados (tal y como señala ElNacional.cat).

Mitos que se desmoronan

Vivimos tiempos agitados y convulsos, tiempos de cambio. La pandemia no ha hecho sino acelerar este proceso de cambio, en el que los viejos mitos que sustentaron el orden en el que nacimos, parecen estar desmoronándose.


10062020 ONLY FOR USE IN SPAIN
      Su imagen se ha proyectado como una larga sombra durante buena parte de mi vida, lo mismo que le ha ocurrido a casi todo el mundo en este país a lo largo de las últimas cuatro décadas. De pequeño, en el colegio (en aquel entonces la EGB), su fotografía nos contemplaba solemne desde lo alto, desde esa posición de privilegio encima de la pizarra, como si nos vigilara allí sentados en nuestros pupitres mientras el profesor enseñaba su lección. Sí, desde bien temprano nos inculcaron el respeto a su figura y a lo que representaba, una institución que nos amparaba a todos (o eso decían). En realidad la imagen de este señor estaba por todas partes. Literalmente, porque su efigie podía verse en las monedas de las antiguas pesetas y en los billetes de 10.000, por lo que todos lo llevábamos en nuestros bolsillos y carteras; de hecho seguimos llevándolo porque también aparece en las monedas de euro acuñadas en España. Y por supuesto lo veíamos aparecer a todas horas en televisión, solo o en compañía de su familia, desde donde se pregonaban de manera incansable sus innumerables virtudes. Artífice de la Transición, heroico defensor del orden constitucional y democrático tras el intento de golpe de estado del 23F, monarca modelo y ejemplar cuya imagen simbolizaba la defensa de la modernidad y de las libertades, hombre sencillo y campechano donde los haya... Obviamente estoy hablando del rey emérito Juan Carlos I de Borbón

Mentalidad de negreros del siglo XIX. Catástrofe del siglo XXI

Las mentalidades retrógradas y egoístas sirven de bien poco a la hora de paliar los efectos de una gran tragedia global como la que está provocando la pandemia de COVID-19. Todo lo más lo único que conseguirán es agravar todavía más los efectos del desastre.


Caceroladas alentadas por Ayuso y Abascal en el Barrio de SalamancaUn grupo de partidarios de Trump protesta en Michigan para poner fin al confinamiento

Arriba imágenes de protestas en el muy pudiente barrio madrileño de Salamanca (izquierda) y de partidarios ultrarreaccionarios de Trump en Michigan (derecha), en este caso alardeando con sus armas de fuego. Estas dos imágenes tienen un común denominador. Grupúsculos de privilegiados molestos por las normas de confinamiento y distanciamiento social impuestas a raíz de la pandemia. Tanto en uno y otro caso la palabra "libertad" es una escusa, pues en un ejercicio de absoluta falta de empatía, lo único que se busca es reivindicar los privilegios exclusivos de los muy excluyentes colectivos que se manifiestan, en detrimento del resto de la sociedad.