Los Juegos del caos

A punto de comenzar los Juegos Olímpicos de Río 2016, sale a la luz una realidad desoladora. Más allá de los numerosos problemas y escándalos relacionados con el evento lo que se pone en evidencia es la imposición de un proyecto corrupto, antisocial y terriblemente insolidario.


Una manifestante enarbola la bandera brasileña durante una protesta
convocada en la ciudad carioca.
      Apenas sí quedan unos días para que dé comienzo la primera cita olímpica que tendrá lugar en suelo sudamericano y los despropósitos, escándalos e inconvenientes de todo tipo no paran de multiplicarse. Infraestructuras todavía sin terminar o que no han sido puestas en funcionamiento, terribles deficiencias en los alojamientos de la Villa Olímpica, suciedad por todas partes, obras de instalaciones deportivas mal acabadas o con preocupantes defectos constructivos, contaminación fecal en las aguas del lago y la bahía donde tendrán lugar las competiciones de remo, piragüismo y vela, sobrecostes desorbitados, falta de fondos para cubrir otras necesidades de la ciudad, violencia desatada en las favelas, la preocupante amenaza del Zika... Río de Janeiro ha pasado de ser la cidade maravilhosa a convertirse en la "ciudad del caos". Más allá de cómo puedan desarrollarse los Juegos con tanto problema acumulado, todo esto ha puesto en evidencia además que el empeño, la alocada carrera más bien, de las autoridades por acoger un evento de semejantes dimensiones e importancia se ha realizado a costa de dejar en el camino otras muchas cosas. El poder político y económico se ha olvidado de los ciudadanos cariocas, de sus acuciantes necesidades y del caos social en el que se está sumiendo la ciudad, con tal de seguir adelante pase lo que pase. Ya no es sólo el ridículo o esperpento en el que pueden caer, como cuando ante las quejas de la jefa de la delegación australiana, Kitty Chiller, por el deplorable estado de sus dependencias en la Villa Olímpica, el alcalde de Río replicaba que "hasta les iban a poner a un canguro para que se sintieran como en casa". Más concretamente hablamos de la tragedia humana que vive la ciudad y que puede terminar sepultada por el evento.

Algo no funciona. O quizá sean demasiadas cosas

Algo no funciona cuando suceden matanzas incomprensibles como la de Niza. Tampoco cuando vemos que la tensión racial se dispara en Estados Unidos, un problema que parecía resuelto. Las sociedades disfuncionales terminan generando individuos disfuncionales y, con ello, la tragedia está servida.


Resultado de imagen de atentado niza      ¿Qué demonios está ocurriendo? Las noticias escalofriantes se suceden cada vez con más frecuencia. Francia tuvo que lidiar primero con la estremecedora matanza en la redacción de Charlie Hebdo, que conmocionó a su sociedad y a la del resto del continente. No del todo recuperados de semejante suceso sobrevino la carnicería, más demencial si cabe, en la sala de fiestas Bataclan, que dejó a los galos en un estado de shock todavía mayor. Y aún sin haberse cerrado dicha herida sobreviene la atrocidad acaecida la semana pasada en Niza, la noche en que se celebraba la festividad del 14 de julio. Ya van por el momento 84 víctimas mortales, tal vez sean unas cuantas más dentro de unos días (pues todavía hay heridos muy graves hospitalizados). Entretanto ha habido ataques terroristas en otras muchas partes. Bruselas, Orlando, el aeropuerto internacional de Estambul, incluso un ataque con hacha en un tren en Alemania... sin olvidar por supuesto la barbarie casi permanente en lugares como Irak, Libia o Siria. Una vez más vemos lo de siempre ante tragedias de una dimensión semejante. La vomitiva gestión que de ello hacen los grandes medios de masas, recurriendo al sensacionalismo y el amarillismo más chabacano, para así aumentar el estado de psicosis en el que vive la población. Mucha retórica y grandilocuentes discursos ya muy desgastados de tanto usarlos. Los tan sufridos "no nos doblegarán" o el "todos debemos estar unidos frente a la barbarie". Y como respuesta las "soluciones" de siempre, ésas que ya hemos visto que no sirven absolutamente para nada. Sin embargo el debate serio y los análisis en profundidad acerca de cómo hemos podido llegar a esta situación suelen brillar por su ausencia. Corren tiempos de visceralidad y sinrazón.

La desconocida historia del cebro ibérico

No es un hecho muy conocido que, hasta hace unos cuatrocientos años, una especie de équido salvaje propia de la Edad de Hielo sobrevivió en la Península Ibérica. Ésta es la desconocida historia del cebro, o encebro, ibérico.


Esta pintura rupestre procede de la cueva de Ekain (Guipúzcoa) y en ella
aparece representada la figura de un asno o caballo salvaje de color
pardo-rojizo con rayas oscuras en extremidades y cuello. Es posible que
se trate de una representación del cebro ibérico.
       ¿Quién no conoce a las cebras africanas? Los llamativos caballos a rayas blancas y negras, por lo general corpulentos y de baja talla, son una de las figuras icónicas de la fauna de este continente. Existen tres especies de équidos a los que indistintamente llamamos "cebras", la común (Equus quagga), la de montaña (Equus zebra) y la de Grevy (Equus grevyi). La primera es todavía un animal relativamente frecuente en las grandes llanuras africanas, mientras que las poblaciones de las otras dos especies se encuentran en una situación bastante más preocupante. Es tentador pensar que estos tres équidos, por el simple hecho de lucir un vistoso pelaje rayado y estar confinados en África, están muy estrechamente emparentados entre sí, o lo están más que con los caballos y asnos salvajes de otras partes del mundo. Sin embargo estudios genéticos demuestran que esto no es cierto. La cebra común y la de Grevy son especies hermanas, pero no guardan relación alguna con la de montaña, pariente mucho más cercana de nuestros caballos. El pelaje listado (a rayas) parece un carácter basal propio de todas las especies de équidos, solo que mientras unas han tendido a enmascararlo, en el caso de las cebras ha quedado muy reforzado. Esto lo sabemos porque en el pasado existieron otras especies equinas que podían exhibir rayas y algunas no vivieron en África. Más concretamente estamos hablando del desconocido cebro ibérico, o encebro, un animal que sobrevivió en nuestros montes probablemente hasta principios del siglo XVII. Durante mucho tiempo su historia quedó relegada al olvido, hasta el punto de que muy poca gente sabe que este caballo salvaje existió realmente. Pero ahora poco a poco las huellas de su presencia en la península están siendo desveladas, lo mismo que la ignorada tragedia de su extinción.

Economía paranormal (o para anormales)

Cuando retorcemos las matemáticas hasta llevarlas al absurdo con el objeto de introducir ciertos dogmas ideológicos, para hacerlos pasar por verdades contrastadas y así justificar determinadas políticas, entramos en el terreno de la economía paranormal. Es ahí donde el rigor desaparece por completo dando paso a la demagogia y los disparates. 




Esta gráfica muestra una clasificación de países en función del llamado "índice de miseria". Dicho indicador es de uso frecuente en publicaciones de marcado corte neoliberal y, supuestamente, cuanto mayor sea más deteriorado se encontrará económica y socialmente el país en cuestión. No obstante las conclusiones de semejante ranking casi invitan a reírse a carcajadas, pues indicarían que la "miseria" es mayor en España que en la India, Brasil o China (Fuente: todanoticia.com). 

Brexit. Segundas lecturas

La victoria del llamado Brexit en el referéndum celebrado en el Reino Unido abre muchos interrogantes acerca de la viabilidad del proyecto europeo ¿Qué es lo que está sucediendo? ¿En realidad va a cambiar algo o seguiremos más o menos como estamos?


Resultado de imagen de brexit reino unido       Éste ha sido un fin de semana de resacas electorales y referéndums, cuyos resultados habrán satisfecho a unos, decepcionado a otros, sorprendido a más de uno y dejado indiferentes a muchos más de los que nos pensamos. Yéndonos al contexto internacional la noticia que ha sacudido la actualidad ha sido, sin lugar a dudas, la victoria, un tanto ajustada pero victoria, de la opción que apoyaba la salida del Reino Unido de la UE en el referéndum celebrado el pasado jueves 23 de junio. A saber, lo que los medios han bautizado como Brexit (por la "Br" de British y el exit de "salida"). Mucho era lo que se había escrito al respecto antes del día de la dichosa consulta y muchísimo más es lo que se está escribiendo y opinando ahora, viendo como uno de los socios más notables de la Unión abandona el club y deja a los demás, aparentemente perplejos, para que se apañen con lo que tienen. Se habla abiertamente de fracaso del proyecto europeo, del auge al calor de la crisis del populismo y el ultranacionalismo más retrógrado, del rechazo a los migrantes que ha movilizado el voto xenófobo (claramente contrario a la permanencia en la UE) y por supuesto del "hecho diferencial" británico, aquello de que los hijos de la Gran Bretaña siempre se han creído especiales y han mirado a los demás por encima del hombro, satisfechos de vivir a su manera en su gran isla, sin cambiar de moneda o sistema de pesas y medidas, conduciendo al revés que los demás y anclados a sus vetustas y rancias instituciones y al té de las cinco ¿De verdad esas han sido las causas de la victoria del Brexit? Y mucho más importante ¿Qué va a cambiar a partir de ahora?

Diez mil millones. Directos al abismo

El siguiente documental, interesantísimo a la vez que un tanto aterrador, nos advierte acerca de las consecuencias futuras de vivir en un planeta superpoblado y donde los recursos esenciales empezarán a escasear en breve. Muy necesario.

      Desde sus orígenes es como si la humanidad llevara todo el tiempo participando en una carrera, una carrera en solitario. La comenzamos a pie, corriendo cada vez más rápido. Luego la continuamos a caballo durante un tramo para alcanzar mayor velocidad y, no hace mucho, se podría decir que cambiamos a este animal por los vehículos de motor para ir incluso más deprisa. Actualmente la carrera continúa y hemos sustituido el utilitario corriente por un Fórmula 1 para así alcanzar velocidades de vértigo ¿A dónde nos lleva esta carrera? Directamente al abismo. Sabemos que está ahí, delante de nosotros, incluso podemos ya divisarlo a lo lejos. Pero en lugar de frenar o cambiar de dirección para evitarlo, pisamos el acelerador a fondo para correr más y más en un ciego empeño por no interrumpir la carrera bajo ningún concepto.
En el documental que presento a continuación, titulado Ten Billion (diez mil millones en castellano), el profesor Stephen Emmott nos expone cuál podría ser la suerte del planeta en un futuro próximo si seguimos como hasta ahora. El crecimiento exponencial de la población humana, especialmente a lo largo del último siglo, sumado a la insaciable demanda de recursos de esta misma población en aumento, nuestra letal dependencia a los combustibles fósiles y el catastrófico impacto ambiental que todo ello está generando, resultan sencillamente insostenibles. Lo sabemos y a pesar de eso no levantamos el pie del acelerador, como si el colapso cada vez más próximo no nos importara lo más mínimo porque lo único que queremos es seguir corriendo más y más.       

¿Mafias de okupas? Otra vuelta de tuerca

A raíz de los sucesos acaecidos recientemente en el Barrio de Gràcia (Barcelona), los medios ultraconservadores y neoliberales han dado una nueva vuelta de tuerca en su campaña contra los colectivos sociales de ideología libertaria. La nueva consigna es hablar de "mafias de okupas" con el objeto de criminalizarlos todavía más.


Resultado de imagen de        Es mucho lo que se han "okupado", valga la ironía del uso de la expresión, los medios de masas de ofrecernos su versión de lo sucedido a lo largo de las últimas semanas en el Barrio de Gràcia en relación al desalojo, por parte de la policía, de lo que se conocía como el Banc expropiat. Seguramente serán legión los que, a lo largo y ancho de la geografía hispánica, no tengan la menor idea de a qué se dedicaban quienes ocupaban desde hacía años el susodicho local en la histórica barriada barcelonesa. No trascenderá en exceso que se trataba de un espacio socio-cultural abierto a todo el vecindario, donde se desarrollaban actividades tan diversas como programaciones de cine, clases de idiomas, talleres de costura o incluso para aprender Tai Chi; además de albergar una pequeña biblioteca (organizada en torno a donaciones) y una "tienda" que era más bien un banco donde la gente con pocos o ningún recurso podía recibir libros y ropa donados totalmente gratis. No, una vez más eso no era interesante, lo único que importaba era dar la debida cobertura a los disturbios, a la actuación de los "violentos" que se enfrentaban a las fuerzas del orden, aprovechando ya de paso para quemar contenedores y destrozar comercios y sucursales bancarias. De esta forma se nos ofrecía una vez más una imagen terriblemente deformada de la realidad, como si una horda de piojosos y "perroflautas" que no tienen nada mejor que hacer se hubiera entregado a la barbarie por puro divertimento. "¡Mira que pinta tienen! ¿Qué demonios querrá esa gente que lo único que sabe hacer es protestar por cualquier cosa?", clamarán con indignación desde sus sofás algunos. Poco importará también que hasta los propios mossos reconozcan que la mayoría de los responsables de los incidentes no son de Gràcia y, por tanto, poco o nada tienen que ver con el Banc expropiat (ver la siguiente noticia en 20 minutos).