Acerca del mito de la imabatibilidad estadounidense

Durante décadas hemos sido bombardeados de manera incansable por una propaganda machacona. Nos venía a decir más o menos que, salvo alguna excepción, Estados Unidos siempre ganaba todas las guerras ¿Es cierto el mito de la imbatibilidad estadounidense?


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Varios soldados evacúan a un compañero herido
durante una operación llevada a cabo al sur de
Afganistán en el verano de 2011.
      Todos lo sabemos porque así nos lo ha venido mostrando sin parar el cine de Hollywood, las series de televisión que también nos vienen desde el otro lado del Atlántico, sus documentales en todos los formatos posibles, la literatura e incluso el discurso oficial que se transmite a través de la prensa, los informativos, revistas especializadas y otros medios de comunicación/persuasión. Los americanos siempre ganan. Poco importa que se nos esté hablando de sucesos históricos o de ficción fabulada, algo en lo que la industria del entretenimiento estadounidense tienen sobrada experiencia, porque la conclusión siempre es la misma. De una u otra forma los soldados del Tío Sam terminan acabando con todos los "malos" (ya sean nazis, japoneses, comunistas, terroristas de cualquier pelaje e incluso alienígenas) y, saliendo victoriosos, salvaguardan la paz mundial, el orden, la democracia y la "libertad" en general. Ya podemos respirar todos tranquilos, pues estos "vigilantes" nunca bajan la guardia y nos protegen de todo mal, para que así podamos seguir tranquilamente con nuestras vidas. Hemos sido receptores de este discurso, de toda esta propaganda, durante tanto tiempo que lo hemos asimilado como algo cotidiano ¿Pero será cierto eso de que el ejército estadounidense gana todas, o casi todas, las guerras? Veamos con más detenimiento y desde una perspectiva diferente el resultado de varias de ellas.

Últimas noticias desde Esperpentistán

Carritos de supermercado, sentencias judiciales que te dejan patidifuso, manipulación informativa nivel letrina y corruptelas varias, son las últimas noticias que nos llegan desde Esperpentistán.


El fiscal Horrach y su bonito carro de supermercado con paquetes de la
benemérita.
      Allá por 2011 el humorista gráfico Aleix Saló nos mostró a través de un cómic titulado Españistán los numerosos esperpentos y despropósitos que rodearon a la crisis económica, iniciada con el estallido de la burbuja inmobiliaria hace casi una década (¡cómo pasa el tiempo!), así como sus lamentables consecuencias. La serie de cómics relacionada continuó después de esta primera entrega, siempre en clave de humor, con Simiocracia y Euro pesadilla (Alguien se ha comido a la clase media), publicados estos últimos por Random House Mondadori. Corrupción sistémica, cultura del pelotazo, mamoneo, cutrerío ibérico y un despliegue de la ranciedumbre más fascistoide instalada entre las élites, se dejan ver como fundamentos de la instantánea que Saló nos ofrece de la situación actual del país. De ahí lo de "Españistán", deformando el nombre patrio para asociarlo con el de otras naciones ciertamente bananeras. Pero personalmente pienso que, dados los últimos acontecimientos, el apelativo acuñado por el dibujante de cómics ya se queda corto para definir el rincón del planeta donde vivimos. Yo más bien lo llamaría Esperpentistán, el país del esperpento.

Portugal. Una alternativa desde la izquierda

Hace poco más de un año Portugal se estrenaba en una alternativa de gobierno desde la izquierda, basada en lo que parecía una compleja y endeble entente entre fuerzas progresistas. Hoy por hoy, por increíble que pueda parecer, dicha alternativa viene demostrando que funciona.


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En la imagen António Costa, el actual primer
ministro portugués.
      Sí, es cierto. Al menos aquí en España vivimos y hemos vivido siempre de espaldas a Portugal. Lo que les sucediera o dejara de suceder a nuestros vecinos ibéricos poco parece habernos importado, como si los lusos no fueran en absoluto relevantes o sus acciones y decisiones no fueran a afectarnos lo más mínimo. Es una actitud interiorizada, ese dejar de lado al que consideramos como el "vecino pobre", algo que en cierto modo los franceses también han hecho con nosotros. Pero, por poco interesante que a muchos les pueda parecer Portugal, en ese país han sucedido y están sucediendo cosas de gran trascendencia para el futuro devenir europeo, o al menos así lo veo yo. Ya ocurrió en abril de 1974 con la Revolución de los Claveles y volvió a ocurrir tras las elecciones de octubre de 2015, cuando los resultados dieron pie a la formación de un gobierno de izquierdas que venía dispuesto a virar el rumbo del anterior ejecutivo en lo referente a las devastadoras políticas de austeridad impuestas desde Bruselas, que durante varios años minaron los derechos y el bienestar de los ciudadanos portugueses.

Hacia la era del post crecimiento

El actual modelo económico y civilizatorio, basado en el crecimiento indefinido y la explotación sin medida de recursos naturales finitos, sin tener en cuenta asimismo el impacto medioambiental a escala global, está en vías de agotarse. Frente a dicho modelo, ya desfasado, se anuncia la llegada de la era del post crecimiento.


Arriba imagen de un caracol, símbolo del movimiento
decrecentista. La "lógica del caracol", de ir despacio,
es una alegoría de la filosofía del Decrecimiento. 
      Se puede vivir en una casa enorme, tan inmensa incluso que te puede llevar mucho tiempo conocer todos sus rincones y recovecos. Esto te puede inducir a pensar que podrías llenarla sin problemas de todo tipo de cosas y dar cabida en ella a cuanta gente quisieras. Tú y los demás os podéis permitir el lujo incluso de ser un tanto indolentes, haciendo un mal uso de sus espacios e instalaciones, no tomándoos la molestia en limpiar lo que ensuciáis y sin detenerse a realizar un adecuado mantenimiento o las debidas reparaciones de aquello que se ha venido estropeando por el paso del tiempo o una mala utilización. Qué más da si vivís en una mansión gigantesca. Si una habitación ha quedado inservible, siempre se puede ocupar cualquier otra que todavía permanezca vacía. El problema es que cada vez sois más viviendo bajo el mismo techo, nadie se preocupa de arreglar nada ni de retirar la porquería que se empieza a amontonar por los rincones y la vivienda, por enorme que sea, comienza a mostrar signos de un más que evidente deterioro. Cualquiera con un mínimo de sentido común haría bien en pensar que sois unos irresponsables, hasta incluso unos auténticos descerebrados, por echar a perder tan magnífico hogar por culpa de la desidia, la falta de previsión y un comportamiento más que discutible. Porque llegará el momento en que la mansión se volverá por completo inhabitable, o cuanto menos de lo atestada, sucia y ruinosa que estará ya no resultará en absoluto un lugar agradable para vivir.

La idiotez del coche eléctrico


     En el siguiente vídeo Álvaro Sauras, director técnico de Autofácil, nos da una explicación bastante convincente acerca de por qué las grandes compañías automovilísticas no han introducido todavía modelos enteramente eléctricos en el mercado ¿Problemas de diseño insalvables y limitaciones técnicas? ¿La tecnología no ha avanzado lo suficiente como para que el producto sea competitivo? Más bien no si hacemos caso a lo que nos cuenta Álvaro Sauras. Tal vez haya otros intereses en juego, en el vídeo se explica con la suficiente claridad como para que cualquiera pueda entenderlo sin necesidad de ser un entendido del mundo del motor.


 

Políticas, y políticos, suicidas

Un reciente estudio pone en evidencia los terribles estragos económicos que, en la mayor parte de países, puede generar el calentamiento del clima a lo largo del presente siglo ¿Qué están haciendo nuestros dirigentes? A la luz de las últimas tendencias queda claro que empecinarse en políticas suicidas.

   
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El presente mapa muestra como crecerá, o decrecerá, el PIB de cada país en función de los efectos previstos del calentamiento del clima a lo largo del siglo XXI. En rojo más o menos intenso se muestran las naciones que se empobrecerán a causa de estos cambios, en azul las que previsiblemente se enriquecerían. Obsérvese que España no estaría, ni muchos menos, entre las beneficiadas (Fuente: Nature).  

Obama en cifras

El balance de gobierno del presidente estadounidense saliente bien podría resumirse en un conjunto de datos empíricos acerca de lo que ha supuesto su mandato. Éste es Obama reducido a cifras.


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       La "normalidad" democrática de los Estados Unidos se escenifica esta semana con la toma de posesión del nuevo presidente salido de las urnas el pasado noviembre, el señor Donald Trump. Demasiado es lo que se ha hablado acerca del próximo inquilino de la Casa Blanca, de su retórica grosera, racista, machista y xenófoba, además de su ideario marcadamente ultra conservador. Tanto es así que medio mundo anda especialmente preocupado de lo que pueda hacer este sujeto una vez acomodado en el poder, que tampoco está demasiado claro. De esta manera los medios no paran de confrontar la imagen del presidente entrante con la del saliente, el señor Barack Obama. Una de las dos imágenes se nos suele presentar como positiva y otra más bien como negativa, creo que no hace falta decir quién es quién. Así tenemos al presidente "bueno" (que simboliza las ideas progresistas, el hecho de ser el primer afroamericano en ocupar la presidencia, elegante, educado y dialogante) enfrentado al presidente "malo" (que presumiblemente representa todo lo contrario). No se trata desde luego de elogiar a Trump, especialmente porque todavía no se ha puesto manos a la obra y no se puede hacer ninguna clase de balance acerca de su gobierno. Sin embargo eso sí lo podemos hacer con Obama después de ocho largos años como líder de la gran superpotencia mundial. Aquí se muestra en cifras lo que ha supuesto su mandato.