Las ideas reformistas del Papa Francisco despiertan las sospechas de ciertos sectores de la iglesia que lo vinculan a la masonería laicista.
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Francisco I orando en el muro de las lamentaciones. Uno de los lugares más sagrados del judaísmo. Vestigio del antiguo Templo de Jerusalén |
Cuando se afirma la pertenencia de algún personaje ilustre a una sociedad secreta se corre el riesgo de caer en el sensacionalismo. A menudo la teoría de la conspiración entremezcla datos objetivos con elucubraciones verosímiles para generar un producto de entretenimiento y de fácil consumo. Basta con echar un vistazo en la red, una búsqueda con las palabras "Francisco I" y "masón" permite comprobar la cantidad de periodismo novelado que hay en torno al tema.
Si no quiere caerse en el pseudoperiodismo, se debe confesar que es absoluta la dificultad para obtener datos o fuentes fiables sobre esta cuestión. Cómo discriminar si el pontífice participa de la fraternidad masónica o meramente simpatiza con sus planteamientos; si comparte encuentros con reconocidos masones sin mayor implicación o si está completamente al margen de este mundo. El asunto se complica si valoramos que la masonería se organiza en sociedades discretas, donde rige una estricta ley del silencio. Y aunque la Orden permite revelar la propia membresía, y por ello algunos hermanos han declarado públicamente su condición, al mismo tiempo prohíbe estrictamente dar a conocer la de terceros. Por tanto, que no espere el lector averiguar aquí la pertenencia de Bergoglio a alguna logia, puesto que el Papa jamás se ha declarado masón, ni tenemos documentos inequívocos que lo demuestren, ni ningún otro masón ha traicionado su juramento para comunicar a la prensa la "maligna duplicidad" del argentino.
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El Cardenal Arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez i Sistach, recibiendo la insignia de Miembro de Honor del Rotary Barcelona |
El Papa no es el único jerarca católico en buena relación con este club, considerado un poderoso instrumento del laicismo internacional según ciertos sectores de la iglesia. Así mismo el cardenal Sistach, arzobispo de Barcelona, se encuentra entre los rotarios ilustres, condición que le ha valido duras críticas de asociaciones católicas como la catalana Germinans Germinabit (2).
El obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, goza también de simpatías en las reuniones rotarias. Para los católicos más reaccionarios, no hay prueba más concluyente de la infiltración masónica de la iglesia que la ponencia que monseñor Álvarez pronunció en el Club Rotary de Puerto de la Cruz en el 2007. Bajo el título "Iglesia, laicidad y laicismo" el canario desafió al nacional catolicismo de la Conferencia Episcopal de Rouco con su defensa de la secularización de la res pública y de la separación iglesia- estado. Pareciera que un auténtico católico, según los que se otorgan la potestad de decidir sobre la autenticidad de las creencias, no podría afirmar lo siguiente: "la laicidad significa el reconocimiento de la autonomía de las cosas del mundo temporal, la política, la cultura, la ciencia y el trabajo, porque Dios ha dotado a la Creación de unas leyes a las que la Iglesia no tiene que oponerse, sino favorecerlas". (3)
Para este obispo la fe puede perfectamente armonizarse con la autonomía del mundo de la política, la ciencia o el trabajo. Nada más lejos de la "búsqueda de la santidad a través del trabajo" defendida por el Opus Dei, y considerada por sus críticos una ideología psicológicamente peligrosa, que aspira a explotar a los trabajadores convenciéndoles subrepticiamente de que a través del sacrificio abnegado y el trabajo sin fin consiguen la beatitud. Y totalmente en las antípodas de las intromisiones constantes de la Conferencia Episcopal en la legislación española, como se manifiesta en la controvertida Lomce o Ley Wert o la recientemente retirada ley del aborto promovida por Alberto Ruiz Gallardón.
¿Qué es el Club Rotary? ¿Es una organización masónica?
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Símbolo o logo oficial del Club Rotary |
Entre los rotarios famosos encontramos personajes de muy distinta índole como Pinochet, Kennedy, Margaret Thatcher, Rainero III de Mónaco, Hasam II de Marruecos, Pavarotti, Beyoncé o Stephen Hawking. Aunque la mayoría de los socios distan mucho de la fama de los citados, no son pocos los que critican que el Rotary es una organización elitista que no abre sus puertas a cualquiera. De hecho la admisión en un club local requiere el consenso de los miembros y una selección previa desde la institución, que suele interesarse por profesionales de distintos sectores que destaquen por su éxito. En no pocas ocasiones, señalan los detractores, funciona de facto como una red social de contactos del mundo empresarial y político, que se sirve de la filantropía como un medio de autopromoción,
En sus orígenes, en la primera década del siglo pasado, el Rotary nació como una asociación de principios masónicos. Sus fundadores pertenecían a la francmasonería norteamericana y se inspiraron en el liberalismo político y la tradición republicanista americana, heredera de las revoluciones inglesas del siglo XVII, que habían bloqueado las pretensiones políticas de los linajes monárquicos pro católicos en Inglaterra. El rotario fundador Paul Harris, abogado de profesión, y sus socios Sylvester Schiele, Gustavus H. Loerh y Hiram (**) E. Shorey, concibieron su obra como un instrumento para promover la libertad religiosa y los principios democráticos del pensamiento de Emerson y Thomas Jeferson. Harris dejó constancia de sus simpatías con los ideales masónicos en numerosas ocasiones y concebió su asociación a la imagen de la de Benjamin Franklin, un ilustre y públicamente reconocido masón.
Luis B.
Notas
(1) El Papa fue socio rotario honorario del Rotary Club Buenos Aires en 1999,
(2) Sistach: miembro de honor del ultralaicista Rotary Club. Germinans Germinabit.
(3) Bernardo Álvarez: la laicidad es una realidad que debemos promover y defender. Rotary Club Puerto Madero.
(**) Resulta llamativo el nombre de Hiram E. Shorey. Hiram Abif o Hiram Abí es una figura alegórica central en los rituales masónicos que representa al maestro constructor del Templo de Salomón. De hecho a los masones se les nombra también con el epíteto "hiramistas".
Magnífico planteamiento de apoyo al laicismo institucional que, asimismo, podría atenuar la tradicional sumisión de la jerarquía eclesiástica (católica, apostólica y romana) a las directrices del poder.
ResponderEliminarGracias por tu análisis Johannes Owi Guan
Luis
Una mierda son los rotari esclavos de ANAS Deicida por desista
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