El Señor de los Caudillos

Tres millones de abstenciones bajo el cielo. Siete millones de votos para los enanos sociatas en sus "casas obreras". Nueve millones de votos para los corruptos peperos y sus sobres en B. Y un millón de votos para el Señor Oscuro Pablo Iglesias, en su trono rojo en la Tierra Roja, donde se extienden las sombras de la anarquía.

  
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo 
para encontrarlos. Un Anillo para atraerlos a 
todos y atarlos en las tinieblas... de Podemos. 
           España ha cambiado. Lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire. Mucho se perdió entonces, pero nadie vive ahora para recordarlo. Todo comenzó con la forja de la democracia. Hasta ese momento España, indisoluble patria común de todos nosotros, había sido una grande y libre que vivía en paz y armonía bajo el amparo de la Cruz, la Santa Madre Iglesia y la monarquía. Sin embargo los sabios de antaño decidieron que algo debía cambiar y forjaron el primer sistema democrático para gobernar a la plebe. En él residía toda la sabiduría para regir España bajo la bondadosa supervisión de los santos varones de la Iglesia y de los grandes prohombres de entonces, nobles descendientes de antiguos linajes de rancio abolengo (Númenor, la Casa de Alba, Medinaceli, el Infantado...). No fuera a ser que el populacho empezase a tener ideas propias y lo echara todo a perder reclamando tonterías como "más pan para nuestros hijos", "justicia social", "igualdad" o "derecho a manifestarse o ir a la huelga". Pero todos fueron engañados, pues en las cloacas donde se oculta la chusma proletaria más inmunda algo más fue forjado en secreto. El Señor Oscuro, que por aquel entonces se hacía llamar la Hidra Roja, forjó en los fuegos del comunismo y la anarquía un anillo, el Anillo de Podemos. En él volcó toda su malicia, su ateísmo y su deseo de desmembrar España y convertirla en una tierra de libertinaje, homosexualidad y asambleas.
       
             Uno a uno todos los pueblos libres y católicos de España, indisoluble patria común de todos nosotros, fueron cayendo ante el poder del Anillo. Hordas de orcos con chapela y barretina portando sus horrendos estandartes (llamados ikurriña y senyera en esas inmundas lenguas suyas que no pienso emplear más aquí), se unieron a bandas no menos infames de milicianos uruk hai anarco-comunistas para asolar todo lo que encontraban a su paso en nombre de la Hidra Roja. Fueron tiempos oscuros, los tiempos de lo que se vino a llamar Segunda República, cuando muchos creyeron que los días de nuestra amada patria tocaban a su fin.

             Fue en ese momento, perdida toda esperanza, cuando una última alianza de hombres de raza cristianos y decentes, presentó batalla a las fuerzas del mal. La Cruzada fue liderada por el más santo de todos los caudillos, Francisco Franco (de sobrenombre Isildur), y en ella perdieron la vida muchos guerreros nobles y valerosos. Pero Dios estaba de su parte y envió ayuda desde el cielo. Al grito de "¡vienen las águilas!" (imperiales y muy españolas, ¡como no podía ser de otra manera!), nuevas fuerzas se sumaron a la Cruzada. Finalmente, cautivo y desarmado el ejército rojo, el Señor Oscuro enemigo de todos los españoles fue derrotado. España vivió entonces un largo reinado de paz, donde todo el mundo era increíblemente feliz y podía ir sin preocupaciones a misa, a los toros, a bailar sevillanas o permanecer cara al sol con la camisa nueva.

            Sin embargo el mal perduró. El Anillo de Podemos no fue arrojado al bárbaro abismo del que procedía y permaneció oculto y en el exilio largo tiempo. Hubo cambios, síntomas de que una sombra de malicia se revolvía en el Este trayendo de nuevo una insana democracia. La sombra cruzó la frontera patria camuflándose bajo una peluca y con ella entraron también múltiples abominaciones (el destape, la legalización de partidos políticos, los estatutos de autonomía, el derecho al aborto, la objeción de conciencia, etc.). Disfrazado de libertad el mal pervirtió a muchos inocentes, que dejaron de lado sanas costumbres como asistir a la iglesia, disfrutar viendo como lancean un toro en Tordesillas o dar tu voto a un partido cristiano y católico, para entregarse a perversiones tales como la droga, acudir a manifestaciones o escuchar música satánica de grupos como Extremoduro o Soziedad Alkoholika. Ahora muchos andan en la sombra, perdido ya todo rastro de humanidad y convertidos en criaturas "perroflautas", mientras se aferran a un porro de marihuana susurrando "¡Mi tesssoro!".

  
                                          
               "Y olvidamos el sabor de las hostias consagradas, la sintonía del PP, la caricia de la 
               brisa a bordo de un yate en Puerto Banús. Olvidamos hasta nuestro propio nombre.
               Mi tesoro". Aterrador ejemplo de cómo Sméagol (izquierda), un chico decente y católico,
               acaba convertido en la criatura perroflauta Gollum (derecha), a causa del maléfico poder
               del Anillo de Podemos.


El Señor Oscuro Pablo Iglesias
practicando una de sus aficiones
favoritas. Devorar un niño crudo
sacrificado en honor a Satán.
             Durante un tiempo el mal pudo ser contenido gracias a una ley electoral que consagraba un sano bipartidismo, pero el poder del Anillo se acrecentó con el paso de los años mientras España se corrompía desde dentro. Hordas separatistas pretendían romper la unidad de la patria, al tiempo que sucios invasores procedentes del sur amenazaban con dejar sin trabajo a muchos españoles mientras desvirtuaban la pureza de su raza con el mestizaje. Las señales de advertencia estaban ahí, el Señor Oscuro se preparaba para emprender su guerra, la que rompería España definitivamente. No obstante muchos seguían dispuestos a no escuchar, mucho menos a poner remedio a los males que consumían la nación.

             Pero un fatídico 15 de mayo el Señor Oscuro dio la señal y sus infames esbirros se mostraron en numerosos lugares de la geografía patria. Seguidos de sus huestes indignadas los nueve Jinetes Rojos, siervos del Anillo de Podemos, se pusieron en marcha partiendo desde distintos puntos (Puerta del Sol, Plaza de Catalunya...). Los Jinetes Rojos (también llamados Nazgûl) llevaban largo tiempo preparando el regreso de su amo. Los buenos españoles conocen muy bien a algunos de ellos, pues los han combatido largos años sin que su mal haya podido ser erradicado del todo. Movimientokupa es uno de ellos, si bien el más cruel y sanguinario de todos, autor de innumerables matanzas a lo largo y ancho de esta hermosa e inigualable tierra que es España, es y será ETA, señor de los Nazgûl y mano derecha de la Hidra Roja. Pero junto a estos ahora cabalgan otros Jinetes Rojos con nombres como 15M, PAH, Escrache o Autodeterminación, síntoma de que la sombra del Señor Oscuro cobra mayor fuerza a cada día que pasa. Poco a poco se apodera de las calles y extiende los males de la huelga, la manifestación y el vandalismo. Las fuerzas leales a España flaquean y sólo la determinación de unos pocos héroes, como los caballeros de la UIP (Unidades de Intervención Policial), contienen el avance de los siervos del Anillo de Podemos.

             Y por fin, tras las elecciones europeas del pasado 25 de mayo, el Señor Oscuro ha terminado mostrándose bajo una nueva forma. Ya no se presenta con la apariencia de la temible Hidra Roja, con sus múltiples cabezas demoníacas que escupen fuego, hoces y martillos. Es astuto y sutil y por eso ha adoptado una forma humana, lleva perilla y coleta y ha tomado el nombre de Pablo Iglesias. Pero no puede engañarnos pues ahora contamos con enviados celestiales que han venido para prevenirnos de la devastación que está por llegar, como el mago de la comunicación Marhuendalf, que ha desvelado el maléfico plan maestro del Señor Oscuro Pablo Iglesias.

Hordas de bárbaros haradrim asaltando las fronteras de la
patria como parte del plan del Señor Oscuro para destruirla. 
              Ahora los esbirros del Anillo se muestran abiertamente y sin temor, enarbolan su símbolo en las reuniones que celebran bajo la enseña de "Podemos". El anillo fuente de todo mal. Pablo Iglesias y sus huestes golpearán con dureza en el mismo corazón de España. Pero no estarán solos en este ataque cobarde y criminal a la unidad e integridad de la patria, pues por desgracia cuentan con no pocos e infames aliados. Desde el norte atacarán hordas de separatistas vascos liderados por el señor de los Nazgûl ETA. Por el este vendrán sus hermanos los separatistas catalanes, no menos inmundos. Y por el sur asaltarán España cual incontenible marea incontables haradrim, inmigrantes de piel oscura de bárbaras costumbres en nada parecidas al noble y cristiano comportamiento de los verdaderos españoles. Así, con todos sus ejércitos reunidos y atacando desde varios frentes, el Señor Oscuro culminará su guerra. Aquella que ha de sumir a España en la sombra y desmembrarla para hacerla desaparecer por siempre. Entonces el ateísmo y la anarquía triunfarán, las pocas iglesias que queden en pie se convertirán en mezquitas, las mujeres se entregarán a la fornicación desmedida y al aborto sin control y todos los españoles serán esclavizados y sometidos a la tortura de aprender lenguas inmundas como el catalán, el gallego o incluso, ¡Dios mío no!, el vasco.

             Pero por suerte no todo está perdido. Gracias al mago Marhuendalf y a otros abnegados patriotas ahora conocemos los abyectos planes del Enemigo. El mal del Anillo de Podemos no es invencible y tampoco puede perdurar por siempre. Otras fuerzas operan en España al margen de la voluntad del Anillo y su señor, las fuerzas irreductibles de la cristiandad siempre dispuestas a presentar batalla como antaño. Tal y como sucedió en los tiempos de la Cruzada contra la Hidra Roja, un nuevo Señor de los Caudillos surgirá para salvar a España del Señor Oscuro y sus despreciables esbirros. Estamos preparados para seguir sus pasos en cuanto nos llame a filas. Entonces barreremos a los enemigos de la patria como se elimina la mala hierba de un campo, arrojándolos a fosas comunes para que la tierra los trague y los olvide. Así es como se hizo antes y como habría que volver a hacerlo porque Dios lo manda. Y todo aquel que piense lo contrario es un rojo de mierda que merece la muerte.


                                                                                                                                    El Bardo Bastardo


Nota: estas líneas las he escrito en contra de mi voluntad poseído por alguna especie de espíritu maligno que entró en mí y que por lo visto tenía bastante mala leche. Por lo tanto pido disculpas por este burdo plagio de la grandísima epopeya "El Señor de los Anillos", obra del maestro Tolkien que en paz descanse. Cualquier otro parecido con nombres y situaciones de la vida real es pura coincidencia y el que no lo crea es que es un malpensado. Para rematar aquí os dejo este tema que me dedicó el Reno Renardo.



      

                      

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