Movimientos secesionistas en Estados Unidos ¿Algo se mueve al otro lado del Atlántico?

Los movimientos secesionistas han crecido de forma apreciable en Estados Unidos en los últimos años, especialmente desde que Barak Obama accediera a la presidencia. La mayor parte de estos movimientos son de carácter marcadamente conservador y tal vez anuncien una nueva era de conflictos internos en el seno de la nación más poderosa del planeta.

         Ésta es de esa clase de informaciones que no suelen tener relevancia dentro de los espacios informativos, tertulias y artículos de los medios de comunicación de masas, aquellos que actúan como cinta transportadora de los intereses del poder. Salvo excepciones rara vez oiremos hablar de la soterrada convulsión que comienza a agitar los Estados Unidos, pero una encuesta realizada en 2010 por la compañía de sondeos Zogby International (1), resulta especialmente reveladora. Según dicho estudio una cuarta parte de la población del país cree "que cualquier estado tiene derecho a la secesión" y hasta un 18% afirmó "que apoyaría la independencia de su región". Bien es verdad que es solo una encuesta y que los partidarios del supuesto en el que se abandonaría la Unión parecen minoritarios, pero la impresión general es que se trata de una tendencia al alza que se ha acrecentado especialmente con el mandato del actual presidente, Barak Obama, cuya administración ha apostado por una idea más centralizada de la organización del país. Estas pretensiones chocan directamente con el sentir de muchos ciudadanos estadounidenses, que tradicionalmente han asociado el intervencionismo del Estado con la tiranía.

         Durante su carrera hacia la presidencia Obama buscó identificarse con uno de los presidentes de Estados Unidos más memorables, Abraham Lincoln, empleando como argumento que ambos eran naturales de Illinois. Sin embargo tal vez no cayó en la cuenta de que puede terminar pareciéndose a él en otro aspecto mucho más preocupante, el desafío secesionista que puede ir ganando terreno en determinadas partes del país. A las tradicionales milicias y grupos de autodefensa, fenómenos característicos de la realidad norteamericana y que enarbolan la bandera de la posesión de armas como pilar básico de una forma de vida independiente, se han unido toda una serie de movimientos de protesta ciudadana y organizaciones que comienzan a flirtear con la idea del secesionismo o, cuanto menos, con la pretensión de una mayor soberanía de los estados de la Unión frente al poder central que emana de Washington.

Bandera del movimiento nacionalista
tejano (fuente: Wikipedia).
         De entre todos los estados el que más destaca por el empuje del movimiento separatista es Tejas, donde se enmarca en una tradición de más de un siglo de reivindicaciones, ya que fue independiente de facto entre 1836 y 1845 (momento en que se incorporó a la Unión). En 2012 dicho movimiento consiguió reunir alrededor de 170 mil firmas en favor de la independencia en respuesta a la iniciativa lanzada por la Casa Blanca, que atendería dichas peticiones si lograban recoger un mínimo de 25 mil firmas. Tejas no ha sido el único caso y en otros estados, como Florida, Carolina del Norte, Tennessee, Georgia y Luisiana, se realizaron posteriormente campañas similares. En todos los casos se superó la cifra de firmas requeridas por la Administración (2). Puede que la respuesta de la ciudadanía no haya sido masiva, no obstante es síntoma de que algo distinto empieza a moverse en esos lugares. Ejemplo de ello es el tirón que tienen algunos personajes que se han sumado a estas causas. Una vez más el caso de Tejas destaca, donde el antiguo campeón de artes marciales y archifamoso "tipo duro" del cine y la televisión Chuck Norris defiende abiertamente la opción separatista, llegando incluso a manifestar que estaría dispuesto a presentarse como candidato a la presidencia de una república tejana independiente (3). A más de uno le puede parecer de chiste, pero no hay que subestimar el potencial de movilización que pueden llegar a tener esta clase de sujetos si el ejemplo cunde. Más en un país de las características de Estados Unidos, no olvidemos los ejemplos de Ronald Reagan y Arnold Schwarzenegger.

        ¿Qué motivaciones e intereses se encuentran detrás de esta creciente oleada de rebeldía? En la práctica totalidad de los casos los movimientos secesionistas son de naturaleza ultraconservadora, enmarcados en la línea de pensamiento de la derecha norteamericana más reaccionaria, de la que el Tea Party es el ejemplo más destacado. Volviendo una vez más a Tejas y tras la segunda victoria de Obama en las elecciones presidenciales, el congresista radical de ese territorio Ron Paul, activo miembro del ala más recalcitrante del Tea Party, llegó a manifestar que "a su juicio, el sentimiento secesionista es un valor profundamente americano" (4), en referencia al eventual apoyo que mostraba a la independencia de su estado. No es un caso aislado y este tipo de declaraciones se vuelve cada vez más frecuente entre los defensores del conservadurismo a ultranza. La crisis financiera, las crecientes desigualdades sociales y regionales, el despilfarro dentro de las administraciones públicas, la inmigración creciente, la reforma sanitaria, la cuestión de los impuestos y la eterna polémica en relación al control de armas, son los argumentos que se esgrimen para mostrar un rechazo cada vez mayor hacia el gobierno federal. Un gobierno que muchos pueden terminar viendo como un enemigo, ese poder autoritario que planea cercenar los derechos de los ciudadanos, asfixiarlos mediante el desempleo, las deudas y la miseria para privarlos de esa independencia individual que tanto se valora en Estados Unidos. Este tipo de mentalidad está profundamente arraigada en su sociedad, bajo ningún concepto el gobierno de la nación debe inmiscuirse en la esfera privada donde cada individuo es soberano. "Mi propiedad es mi dominio y en ella solo mando yo, si alguien la viola soy libre de pegarle un tiro si así lo considero oportuno", esta frase bien podría describir dicha forma de pensar. Y una evolución de la misma puede llevar a determinados sectores de la sociedad a rechazar abiertamente las injerencias del gobierno federal en sus asuntos, incluso por la vía violenta, tal y como los padres fundadores hicieron para librarse del dominio colonial británico.

        Y en este pulso que se anuncia entra en juego un factor desestabilizador que nos retrotrae a los tiempos de un conflicto civil que ya parecía superado, las diferencias entre las distintas regiones del país. Un discurso empieza a extenderse entre los estados del sur, económicamente más deprimidos, Obama y su equipo de gobierno representan exclusivamente a los intereses del norte y al poder financiero mayormente establecido en esa parte de Estados Unidos (2). Dado que el actual presidente es norteño, nacido en la ciudad de Chicago, se encontraría muy lejos de comprender la realidad sureña, su idiosincrasia y modo de vida, mucho menos las necesidades y el sentir de la gente que allí vive. Además está el tema racial de por medio, no es un conflicto superado ni mucho menos y el aumento de determinadas minorías, como la hispana, podría reavivar un fuego que muchos ya creían prácticamente extinguido.

         Pero habría que preguntarse si estos movimientos, que se plantean como una alternativa al orden establecido, defienden en realidad los intereses de los ciudadanos de los estados con pretensiones secesionistas. Partiendo de la base de que la derecha norteamericana, especialmente el Tea Party y otras organizaciones radicales, están detrás o flirtean con el secesionismo de un tiempo a esta parte, surgen dudas más que evidentes acerca de la veracidad de un discurso que proclama justicia e independencia para las regiones más desfavorecidas de Estados Unidos frente a la voracidad y el autoritarismo de los poderes económicos y financieros afincados en el norte. El Tea Party no es más que otro tentáculo de esa élite que ha convertido la desregulación económica en dogma central incuestionable de su discurso (5), ha surgido básicamente para defender los intereses de las grandes corporaciones empresariales y financieras a las que se vincula, entremezclando un discurso populista y ultraconservador para arrastrar tras de sí a los sectores más reaccionarios de la sociedad. "Menos Estado y más Mercado", esta frase resumen muy bien la manera de pensar de este conglomerado político, económico y social compuesto por una minoría privilegiada. Siguiendo esta lógica no resulta descabellado pensar que el apoyo a los movimientos secesionistas se enmarque en una estrategia para desmantelar la estructura del Estado y afianzar aún más si cabe el poder de las grandes corporaciones privadas que controlan el sistema. "Divide y vencerás". En un contexto en el que los estados-nación parecen diluirse cada vez más en favor de una gobernanza global en manos privadas, el turno de Estados Unidos terminará llegando antes o después.

         ¿Estará todo atado y bien atado en este presunto plan maestro? Resulta imposible controlar todas las variables, no podemos ignorar que Estados Unidos puede acabar convertido en un auténtico polvorín a causa de las crecientes desigualdades y la desprotección social que están generando una sociedad de extremos, los conflictos raciales y los desequilibrios entre regiones. El auge del secesionismo puede ser algo pasajero, tal vez dentro de unos años vuelva a ser el fenómeno marginal que era hasta hace no mucho, pero también podría perdurar y perseverar. Un escenario en el que la situación escapase de todo control no es descartable y entonces tendríamos la receta para un nuevo conflicto civil. Ahora bien, de estallar no sería un conflicto cualquiera, pues se desarrollaría en el seno de la gran superpotencia mundial, dotada de una sobrecogedora capacidad bélica que incluye un incuestionable poder nuclear. No debemos olvidar que lo que allí suceda terminará afectándonos a todos.


                                                                                                                                      Kwisatz Haderach
                                  

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