Estados Unidos. El ejército permanente

Durante la segunda mitad del siglo XX Estados Unidos fue extendiendo su presencia militar a lo largo y ancho de todo el mundo en un claro proyecto imperialista. Dicho proyecto precisa de la existencia de un poderoso ejército permanente con capacidad para actuar rápidamente en cualquier rincón del planeta. 

Mapa mundial que muestra la extensión de la presencia de tropas de Estados Unidos en la actualidad.

           Año 1945, tras la Segunda Guerra Mundial los victoriosos Estados Unidos ocuparon las naciones vencidas de Alemania, Italia y Japón. Han pasado 68 años desde el fin de aquella contienda y todavía sigue habiendo presencia militar norteamericana en esos países, como también la sigue habiendo en otros que fueron y siguen siendo sus aliados, como el Reino Unido y la antigua colonia de Filipinas. Año 1950, con el objeto de frenar la invasión del norte comunista Estados Unidos interviene en Corea. El conflicto inconcluso quedó en suspenso con un alto el fuego en 1953, que ratificó la división de la Península de Corea e hizo "necesaria" una presencia militar permanente de los estadounidenses en la región. Año 1966, con el objeto de disponer de una base segura desde la que lanzar sus operaciones navales y ataques aéreos contra Vietnam y otras naciones vecinas, Estados Unidos solicita al Reino Unido que le alquile el paradisíaco archipiélago tropical de Diego García, situado en pleno océano Índico. Los pacíficos habitantes de las islas son expulsados por la fuerza en una operación de "saneamiento" y todavía hoy siguen reclamando regresar a su hogar, convertido en una gran base para aviones y buques de guerra. Año 1990, el dictador iraquí Sadam Husein invade el vecino Kuwait y, en respuesta a su negativa a retirarse, Estados Unidos lidera una coalición internacional para expulsar a las fuerzas iraquíes de ese país. Para llevar a cabo dicha operación se hace necesario establecer toda una red de bases militares por la región del Golfo Pérsico (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Omán y por supuesto Kuwait una vez acabado el conflicto), bases que a día de hoy siguen ahí. Algo parecido sucedió en los Balcanes durante los años inmediatamente posteriores, la desintegración de la antigua Yugoslavia y los conflictos que se derivaron de la misma, forzaron a la intervención de Estados Unidos y sus aliados en Bosnia y más tarde en Kosovo (1999). A raíz de dicha intervención se establecieron bases militares permanentes en Bosnia, Kosovo, Bulgaria, Rumanía y demás países de la zona.

Mapa de un página web china que muestra las bases aéreas
estadounidenses alrededor de este país.
           El modus operandi siempre es el mismo y se ha venido repitiendo hasta nuestros días, lo hemos visto en Afganistán y también en Irak. Surge un conflicto o una amenaza a los intereses de Estados Unidos en cualquier lugar del planeta y éstos intervienen militarmente empleando cualquier pretexto (defensa de la libertad y de la democracia frente al comunismo o el extremismo religioso, guerra contra las drogas o el terrorismo, amenazas a la estabilidad, etc.), como parte del operativo necesario se establecen bases en el país atacado o en los limítrofes (¡ay de aquel que se niegue!) y, una vez concluido el trabajo mejor o peor, el Tío Sam deja a sus soldados allí emplazados de forma indefinida. En el documental que os presento en este artículo, titulado EE.UU. Ejército permanente y que emitió Canal Historia, se explica cómo, empleando esta estrategia, la gran superpotencia ha ido ampliando su red de bases militares por todo el mundo para así asegurarse un dominio global. Tanto es así que más bien parece que las últimas intervenciones estadounidenses perseguían como uno de sus objetivos principales el establecimiento de dichas bases permanentes en determinadas zonas en las que antes no estaba presente (Europa del este, Asia Central), pues la base es el instrumento más directo que este imperio de la actualidad emplea para controlar países supuestamente independientes y las regiones circundantes, de la misma manera que la red de fortificaciones y calzadas servía al Imperio Romano o el control de las rutas marítimas globales mediante una poderosa flota a los británicos. Cuando los Estados Unidos llegan con su ejército a un lugar lo hacen para quedarse, a no ser que se les expulse por la fuerza como ocurrió en Vietnam o temporalmente en Nicaragua en los tiempos de Augusto César Sandino.

           En el documental se nos habla también del llamado "complejo industrial-militar", un conglomerado de intereses privados que sustenta toda esta formidable maquinaria bélica. Para dicho conglomerado la guerra no es un medio para lograr un determinado objetivo, más bien parece una finalidad en sí misma, la forma de obtener inmensos beneficios gracias al mercado global de armamentos y de crear caos para así sacar provecho del mismo (véase también La doctrina del shock). El complejo industrial-militar ha acabado convertido en una especie de ente parasitario de los propios Estados Unidos, absorbiendo partidas crecientes del presupuesto federal en detrimento de otras que otorgarían mayor cohesión social a una nación donde la desigualdad se vuelve cada vez más extrema. Mantener un gigantesco ejército permanente, dotado de costosas armas ultramodernas y desplegado por todo el planeta, es sencillamente insostenible a largo plazo si es que se quieren evitar las consecuencias tremendamente negativas que esto tendría para la sociedad norteamericana y los restantes pueblos del mundo. Recomiendo el documental, merece la pena pararse apenas una hora para visionarlo ahora que los tambores de guerra de Estados Unidos redoblan a las puertas de Siria para quizá repetir la historia una vez más.                          





                                                                                                                 Artículo escrito por: El Segador

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