Humíllate por pasta. Un nuevo concurso que podría arrasar

Una idea para un nuevo concurso donde los participantes deben rebajarse a cambio de dinero.


       Creo que no seré el único a la hora de decir que la televisión de hoy en día no es ninguna maravilla que digamos. Poco importa que veas los canales "de siempre", la Primera, Telecinco, Antena 3 y todos esos, o los otros muchos que proliferan en la TDT, donde el "facherío" nada como pez en el agua (aunque cabría mejor decir como gato al agua), pues el contenido en unos y en otros suele ser más bien vomitivo. Tertulianos casposos, realities de todas las formas y colores, cotilleo, noticias sensacionalistas y toda esa clase de basura dominan las parrillas de programación. Ni tan siquiera los canales de pago se salvan en muchos casos, hasta National Geographic emite programas que dejan bastante que desear. En cuestión de cosas impresentables da muchas veces la impresión de que lo hemos visto todo o casi todo en televisión, pero no subestimemos a quienes dirigen las grandes cadenas, pues siempre pueden caer aún más bajo. Es por eso que ya estamos a un nivel en el que podría aparecer un programa como el que a mí se me ocurrió un día, lo vine a llamar "Humíllate por pasta" y a continuación pasaré a explicar más o menos la idea.

       En esencia el formato del concurso es bastante simple. Los participantes compiten entre ellos para obtener la mayor cantidad posible de dinero, para lo que deberán someterse a toda clase de pruebas embarazosas o incluso degradantes. Un ejemplo, el presentador o presentadora propone el reto de pasearse en pelotas por una céntrica calle de Madrid a una hora de máxima concurrencia y durante diez minutos, por supuesto con las cámaras del programa grabando para que todo el país pueda verlo. Se empieza con una cantidad mínima de, por ejemplo, 100 euros y, si nadie está dispuesto a hacerlo por ese dinero, el tiempo va corriendo y a cada segundo que pase dicha cantidad puede ir aumentando, pongamos, de cinco en cinco euros ¿Por cuánta pasta estarías dispuesto a hacer algo así, por 150 euros, por 200, por 300, por 500 tal vez? Al fin y al cabo todo el mundo tiene un precio, ¿verdad? Aquel que detenga el tiempo antes y acepte someterse a la prueba por menos dinero será el que se lo lleve, esa es la base de la idea del concurso. Por supuesto habrá quien piense que eso de ir desnudo por ahí no supone demasiado problema, pero esto era solo un ejemplo y la gracia estriba en que, conforme avance el programa, se pueden ir proponiendo retos cada vez más y más fuertes, el límite estaría supongo en la legalidad y también en la imaginación de los guionistas. A partir de ahí podemos plantear casi cualquier cosa ¿Por cuánto dinero estarías dispuesto a dejar que te measen en la cara o a lamer el culo de una vaca o, por ejemplo también, a que te aplicaran descargas eléctricas en los huevos? Ni qué decir tiene que para llevarte la pasta tienes que realizar la prueba como toca, si has de meterle la lengua por detrás a la vaca hasta el fondo no puedes echarte atrás ni tampoco ponerte a potar. En el caso de las descargas eléctricas se puede incluso pensar en una variante, se propone una cantidad determinada de dinero y todos aquellos que acepten participan de forma simultánea, de tal manera que gana el que aguante más tiempo con sus cataplines enchufados a la corriente.

       Una vez ha quedado claro cuál va a ser el núcleo del programa, podemos pensar en cómo aderezarlo para darle un formato que resulte más atractivo. Azafatas buenorrras y tíos cachas, unas y otros lo más ligeros de ropa posible, animando a un público ruidoso y entregado mientras suena de fondo una música machacona y discotequera. Ayuda mucho una presentadora que también esté de muy buen ver, rollo Pilar Rubio o alguna de esas, aunque también un presentador muy popular e igualmente resultón del estilo de Jesús Vázquez por ejemplo y, por supuesto, que todos los demás colaboradores o colaboradoras cumplan con los estándares actuales de belleza. No así claro está los concursantes, ya que van a ser exhibidos como en un circo para que el público y los telespectadores se mofen de ellos mientras se rebajan por dinero. En referencia a los criterios por los que deberían ser seleccionados he aquí unas cuantas ideas. Frikis y cuanto más raritos mejor, cual si de especímenes exóticos se tratase. Gente de baja extracción social, tanto mejor cuanto más ignorante y vulgar sea porque, ya se sabe, la incultura es lo que se lleva ahora en televisión. Y para terminar añadimos también a alguna que otra persona en una situación económica desesperada para dar pena, pues piensa usar el dinero para que no lo desahucien de su casa o algo por el estilo, así como uno o dos capullos flipados de esos que se creen los mejores pero que solo dan asco. Juntamos todo lo dicho anteriormente y mezclamos bien y ya tenemos el cóctel perfecto de entretenimiento para la masa. Y, para rematarlo, una última idea. A la hora de entregar el dinero al ganador el presentador puede hacerlo en metálico para así arrojárselo a la cara y que luego éste lo vaya recogiendo del suelo mientras el enfervorecido público del plató grita: ¡Humíllate por pasta, humíllate por pasta! De esta manera todo aquel que esté sentado en su casa delante del televisor pensará: "Yo puedo estar jodido con mi situación actual, pero los desgraciados que van a este programa dan mucha más pena". Así el concurso actuaría también como una especie de bálsamo social, todos partiéndose la caja con unos personajes patéticos capaces de hacer lo que sea por un puñado de billetes, pero bien tranquilitos y sin rebotarse con los de arriba, que de mientras van a seguir robando, tomándonos el pelo a todos y pasándonos el rodillo por encima.

      Podría parecer que un concurso del estilo "Humíllate por pasta" es ya demasiado, pero no nos engañemos, viendo cosas como "Gandía Shore" o "Un príncipe para Corina" no penséis que estamos tan lejos. Me extrañaría que no hubiera ya programas parecidos en alguna cadena de televisión yanqui y, como ya sabemos, toda la mierda que inventan allí termina viniendo antes o después aquí. En más de una ocasión he pensado en dirigirme a alguna cadena de televisión para intentar venderles mi proyecto de concurso, pero si no lo he hecho nos es por temor a que me mandasen a paseo por impresentable, sino más bien porque pienso que es más probable que me ignoraran de entrada y luego me plagiasen la idea.


                                                                                                                                 El último de la clase                                 

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