Una mierda en la Luna

Los astronautas que viajaron a la la Luna dejaron tras de sí toda clase de evidencias que demostraban su hazaña, sus huellas, la bandera... Sin embargo lo que no demasiada gente sabe es que también abandonaron otra clase de restos de naturaleza más escatológica.

         
                 Una tarde, hace ya unos cuantos días, no tenía nada especialmente importante que hacer y estaba tirado en el sofá de mi casa viendo cualquier cosa en la tele, algo que por fortuna no hago muy a menudo. Esto no es por falta de tiempo, sino porque, comprobando la clase de programación que hay, no sería de extrañar que acabara mentalmente atrofiado o incluso padeciendo un tumor cerebral si pasara más horas delante de la caja tonta. Pues bien, el caso es que estaba viendo una cadena (no voy a decir cuál) en la que echaban un concurso dirigido por uno de los presentadores más famosos de la tele, uno de esos concursos en el que te dan a escoger varias opciones para responder a una pregunta y tienes que apostar por la respuesta que crees que es correcta. No es que fuera una pasada pero al menos era entretenido.


                  Llegados a un punto del programa el presentador planteó una pregunta a los concursantes que me llamó mucho la atención. Ésta decía algo así como: "¿Qué fue lo que dejaron los astronautas del Apolo 11 en la superficie de la Luna al partir de regreso a la Tierra?". Para ponerlo difícil entre las opciones no aparecía la banderita yanqui ni otras cosas obvias que cualquiera podría saber, en su lugar las posibles respuestas eran más peculiares y, entre ellas, había una que destacaba por encima de las demás, los excrementos de los propios astronautas. Ni qué decir tiene que ésta era la respuesta acertada, Amstrong y Aldrin, héroes legendarios de la era moderna, pioneros en la conquista de esa "última frontera" que para el hombre supone el espacio exterior, dejaron sus cagarros (metidos en bolsas precintadas, eso sí) tirados en la hasta entonces inmaculada superficie de nuestro satélite. Junto a ellos también abandonaron otra clase de restos para así ir más ligeros, y nunca mejor dicho, en el viaje de vuelta. Tan llamativo me resultó el asunto que busqué más información en Internet y encontré la entrada a un artículo en Público.es. "La Luna conserva valiosos excrementos", lo cual vino a corroborar la pregunta aparecida en el concurso.

                 Toda esta historia me ha servido para reflexionar acerca de una de las características de nuestra especie. Los astronautas del Apolo 11 que pisaron por vez primera la Luna, los sacrificados aventureros que alcanzaron los polos Norte y Sur, Sir Edmund Hillary coronando la cima del Everest y, en definitiva, tantos y tantos otros que con sus hazañas lograron "un gran salto para la Humanidad", tenían sus necesidades y dejaron tras de sí otro tipo de huellas no especialmente glamurosas. Allí donde estuvieron unos y otros, lugares hasta entonces vírgenes, quedaron restos de basura y mierda junto a las inevitables banderas, placas conmemorativas con frases grandilocuentes para inmortalizar el momento y demás hitos demostrativos del logro alcanzado. Basta con cintar el ejemplo del campo base del ya mencionado techo del mundo, convertido en el vertedero a mayor altura del planeta a causa de la imparable afluencia de alpinistas, deseosos todos ellos de conquistar la mítica cima, pero a buen seguro no tan preocupados de lo que van a dejar a sus pies una vez lo hayan logrado.

                 Y es que el ser humano es así, o al menos de esta manera parece haberlo hecho la cultura occidental dominante hoy día. No importa dónde vayamos (la Antártida, la Luna, Marte o la zona de acampada más próxima a tu lugar de residencia), ni tampoco quiénes seamos, el caso es dejar porquería a nuestro paso por todas partes. Luego decimos por ejemplo que las ratas o las cucarachas son bichos asquerosos, que viven entre los desperdicios, aunque esos desperdicios no los hayan producido estos animales sino nosotros. Después de todo es una gran verdad afirmar que, allí donde encuentres basura, también encontrarás gente casi con toda seguridad.


El último de la clase                 

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