En vías de subdesarrollo

         Hace varias semanas escribí un artículo acerca de la multinacional minera canadiense Barrick Gold y sus prácticas en determinadas partes del mundo. Por entonces no conocía el hecho de que otra gran compañía minera canadiense, Edgewater Exploration, pretende abrir una gran explotación a cielo abierto en Corcoesto (A Coruña) con el objeto de extraer oro. Éste es solo uno de los varios proyectos de megaminería que la Xunta de Galicia piensa autorizar en su territorio con la justificación de que son "una oportunidad de creación de puestos de trabajo". Lo que no se explica es la grave amenaza de devastación medioambiental y los problemas de salud que podrían acompañar a dichos megaproyectos. Para todo aquel que quiera informarse mejor acerca de todo esto recomiendo el enlace a "Change.org" ¡Que no arrasen Galicia!, donde además podrá firmar una petición dirigida al presidente autonómico Alberto Nuñez Feijoo para invitarle a que dé marcha atrás en relación a estas iniciativas. También encontrará más información al respecto leyendo el manifiesto Galicia no es una mina.




         Lo que está sucediendo en Galicia ha servido para que realice la siguiente reflexión. Hace ya unos cuantos años tuve ocasión de hablar con un argentino acerca de la situación que vivía su país, eran los tiempos del llamado "corralito financiero" y toda la descomposición económica, política y social que éste generó. Me decía aquel hombre que "Argentina era en esos momentos un país en vías de subdesarrollo" y no sé por qué esta frase se me quedó grabada. Pues bien, esa misma situación es la que, si no se le pone remedio, estamos viviendo en España a día de hoy. Para definirla podríamos emplear también la expresión "tercermundización", aunque no esté aceptada por la RAE.

         El actual proceso de "tercermundización" ha venido acompañado de una evidente pérdida de soberanía, pérdida que en buena medida se fraguó con la entrada en el euro. Al perder su soberanía monetaria el país quedó privado asimismo de uno de los principales instrumentos que todo estado tiene para actuar sobre su economía. Al principio todo parecía ir a las mil maravillas, pero con la llegada de la crisis y el estallido de la burbuja inmobiliaria las deficiencias quedaron al descubierto: un tejido industrial insuficiente y en clara regresión, un mercado laboral extremadamente dependiente de los ciclos económicos, una muy pobre apuesta por la investigación y la innovación, una banca que se endeudó de manera desorbitada para poder invertir en el ladrillo y una clase política mayormente corrupta y servil a los poderes financieros, pues tiende a legislar en su beneficio. En última instancia ha sido este servilismo el que nos ha dejado bajo los dictados de la funesta Troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional), la cuál ha impuesto el "austericidio" (otra de esas palabras inventadas en estos últimos tiempos) como forma de practicar su drenaje sobre nuestro raquítico estado del bienestar. Se imponen los intereses privados del capital financiero representado por la Troika y la democracia queda vacía de significado, unos gobiernos sustituyen a otros pero la política económica sigue siendo la misma.

        Mientras tanto a nuestro alrededor vemos los efectos de la "tercermundización" de España. El paro va camino de convertirse en un mal endémico, especialmente entre una juventud sin expectativas que cada vez más se ve obligaba a marcharse fuera si quiere tener una oportunidad, mientras se nos empieza a hablar de eliminar el salario mínimo. Los servicios públicos (sanidad, educación, coberturas sociales, etc.) son sistemáticamente desmantelados mientras se nos vende la idea de "que son ineficientes", cuando lo que en verdad se pretende es abrir la veda de la privatizaciones por el jugoso negocio que representan. La brecha social entre una pequeña minoría acaparadora de riqueza y privilegios y una gran mayoría cada vez más empobrecida no hace más que aumentar (véase por ejemplo el informe de Cáritas de 2012 Exclusión y Desarrollo Social. Análisis y perspectivas). A todo esto hay que sumar el problema de la corrupción y el descrédito de la clase política que, a pesar de ello, todavía no parece dispuesta a abandonar las muy arraigadas prácticas del clientelismo, el amiguismo y el enchufismo.

        En un escenario como este desembarca el capital financiero internacional, que ve en España un lugar cada vez más atractivo para realizar sus inversiones, cosechar inmensos beneficios fruto de unas condiciones altamente favorables y dar muy poco a cambio aparte de un puñado de empleos precarios. Así nos encontramos a "tiburones" como Sheldon Adelson y su Eurovegas o los proyectos de megaminería en Galicia a cargo de compañías como Edgewater Exploration o Goldquest. En este último caso las trasnacionales exprimirán la riqueza mineral y luego se marcharán con el negocio a otra parte pero, ¿qué le quedará entonces a los gallegos? Probablemente solo entornos naturales arrasados, ríos y suelos envenenados, desempleo una vez más y un futuro hipotecado.


Artículo escrito por: El Segador                        


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